Critica de También la lluvia.

No sabía ni lo que iba a ver ni cómo se llamaba. Cuando me respondieron sobre el título de la película,  “También la lluvia”, busqué el sujeto de la frase sin encontrarlo. ¿Qué narices quería decir esa frase con semejantes ‘palabros’? Oído y dicho podría traducirse como un tan-bien-la-lluvia, equiparable a decir que te gusta empaparte cuando llueve. Bueno, más o menos. Ejemplo: estoy tan bien en la lluvia, pero dicho por Tarzán o Chita, que para el caso es el mismo. No entendía nada de nada y mucho menos cuando vi el título escrito. “También la lluvia”. ¿¡Cómo que tan bien!? No me quedaba claro absolutamente nada y menos que una gran mujer y directora con talento como Icíar Bollaín le hubiera titulado así a su última película. Mucho más extraño que un título así fuera a competir a los Oscars. Imagínense que la nominan y gana… ‘…and the winner is (the Oscar goes to)… The Rain too’ (el traductor de google prefiere un ‘Also rainfall’ pero me gusta más mi traducción bastarda). ¿Cómo que ‘The Rain too’? ¿Es que hubo una primera parte y nos enteramos? ¿¡No nos enteramos en Hollybud!? ¡Qué boten esa película…ya! Obviamente “También la lluvia”, one or two, no va a estar en la alfombra roja. Palabrita de niño bastardo.

Todo lo anterior, conflictos idiomáticos y ley del embudo-absurdo, me recuerda a una de mis tantas compañeras de trabajo que, en su infancia, decidió  bautizar a su perro con el nombre de ‘Como tú’. Se quedó  con todo el barrio…, claro, hasta que le partieron la boca. ‘¿Cómo se llama ese perro tan mono, niña?’, le decían, ‘Como tú’, respondía la perspicaz infante… ‘¿Cómo, que como yo? ¿Nos conocemos? ¿Le has puesto al perro Pepe? ¿María Ambrosia? ¡Oh, Dios, soy un perro!’ La lluvia de interpretaciones y descojone variopinto daba para mucho juego y recuerdos. ‘Como tú’ merece ocupar el top número uno para nombres de mascota, sobre todo si el dueño comparte nombre y apellidos con el animal o decide re-bautizarse con un ‘Como yo’. Mención especial si la mascota son dos y se apoda a una con un ‘Como yo’ y a la otra con un ‘Como tú’.

Un perro llamado como tú.

 Con “También la lluvia” me ocurre lo mismo. ¿También qué o con qué? Es el comodín perfecto si no tienes o sabes qué decir. ‘¿Qué desea tomar señor bastardo?’… ‘También la lluvia’; ‘Qué le pongo’…‘También la lluvia’; ‘Por delante o por detrás’… ‘También la lluvia’; ‘Son cuarenta euros’…‘También la lluvia’; ‘¡Saca la cartera hijo-puta!’… ‘También la lluvia’; ‘¿Playa o montaña?’… ‘También la lluvia’; ‘¡Como digas otra vez también la lluvia te parto la cara!’… ‘También la lluvia… ups…’; ‘¿Qué película va a ganar el Oscar a la mejor película extranjera?’… ‘De dioses y hombres… es que También la lluvia al ser progre no tiene ni patria ni nación, es ciudadana del mundo…’.
“También la lluvia”, además, es la mejor estrategia de marketing al tener que ver la película para enterarse qué diantres significa y dignifica el título. No voy a revelarlo aquí porque es spoiler y sería hacer boicot al cine patrio, aunque, ¿no le podían haber llamado algo más afín a la propuesta como “Ed Wood vs. Fitzcarraldo, Aguirre, la cólera de dios y  la Gran Lluvia Dorada”? Va a ser que no, como que esta película salve los muebles de un deteriorado cine español que conspira y reburuje, para cubrir sus penas y fracasos en salas de cine, en innombrables sombras en la Ceremonia de los Premios Yoyas.

Esperando un premio Yoyas.

 Posiblemente la presentación sea lo mejor de la función. Los cineastas, productor y director con asistente (asistida), llegan para el casting y se encuentran con una cola kilométrica de personas en busca de esperanza y dos dólares. ‘No se les puede ver a todos’. Los roles se preparan y se intuyen: el duro y el débil. La economía frente a lo social. Pero hay más. Una gran metáfora sobre la inmigración en un mundo en el que no puede haber papeles para todos ni muchos pueden llegar ni siquiera a ser explotados. Solo una cuarta parte… el resto tendrán que verlas venir…  Por supuesto, hay rebeldía por parte de los olvidados… y un líder: consiguen su objetivo. Algunos de ellos y con suerte podrán ser víctimas de la explotación. Una cruz pasa por encima de ellos en un homenaje tal vez a la figura de Fellini y su santificada “La dolce vita” pero la obra no se construye y se sustenta sobre el surrealismo como crítica ácida y mordaz, tal y como haría Berlanga… sino que el guionista y pareja de la directora pretende darnos un sermón progresista en un mundo global y de historia global. Hay bastante hipocresía y cierto conato de mala leche: el artística progre tiene principios en el papel, sobre papel y de papel… pero el tono paródico-cómico se torna en docu-soci-trágico sin la correcta mirada documental y desorientada por la magnitud de mensajes y circunstancias.

Es cierto que películas como “También la lluvia” son necesarias porque no todo el mundo conoce esta realidad. Pero para el espectador que no lo desconoce y ha visto esta película una y otra vez… El ajo te puede gustar… pero si te repite acabas por dejarlo de lado. Ni con un carné de un partido progre y un periódico rojo en mi refajo me creo nada de lo que cuenta ni como lo cuenta Laverty.

Eso es que la analogía de épocas quiere plasmarse para entender el presente y futuro. La manera de realizarlo ha sido sobre un juego metaficcional de cajas chinas mediante la construcción de una película del descubrimiento de Colón con abuso y derecho de uso en un país low-cost con suculentos beneficios económicos pero sin medios para explotarlos convenientemente. La hipocresía y la demagogia es una de las leyes básicas del buen progre y aquí todo se pondera sobre que nada ni nadie es lo que parece. De la caja china del pasado se enlaza en tamaño y proporción a la del presente. El oro ha sido cambiado por el agua pero Bollaín y Paul Laverty se olvidan que da lo mismo que un gobierno pro-indígena habite en la casa presidencia. Hay corporaciones que aplastarán cualquier atisbo de rebeldía y les pondrán el ejemplo de Cuba. Ir en solitario a contracorriente acaba con el agotamiento del luchador… tarde o temprano. Pelear sólo puede ser muy épico y bonito pero cuando tienes a todo el mundo en tu contra… tus días están más que contados.

Por: Maldito Bastardo.