Critica de El Mundo Perdido (Jurassic Park II).

El niño de “El sexto sentido” en ocasiones veía muertos. Yo en ocasiones veo películas. Ésta vez no ha sido una de esas.

Y es que llamar película al truño que tenemos entre manos es, cuanto menos, atrevido. Pero no atrevido en el plan en el que la mujer cuarentona de mi oficina que no es atractiva pero se lo cree se desabrocha la camisa por arriba para marcar escote y por abajo para que se le vean las lorzas, no; atrevido en el sentido en que tiene cojones comparar ésto con cintas hechas con mimo, calidad y/o acierto.

Y es que comparar “El mundo perdido” con, por decir una cualquiera, “Blade Runner” hace llorar al Niño Jesús.

El análisi:

“Jurassic Park” no estaba tan mal. No es que tuviera un argumento espectacular, no es que tuviera un despliegue de interpretaciones que llamara la atención, pero se hacía amena, y en su momento causó sensación el ver qué bien estaban hechos los bichos, para ser de mentira y no ser simples muñecos. Yo soy de los que piensa, además, que marcó un antes y un después en el cine, ya que abrió las posibilidades de la informática al mundo de los efectos especiales, y se vió que se podían hacer bichos enormes y bastante realistas sin tener que gastarse la pasta en alambre, PVC y musgo del que se pone en los belenes.

Evidentemente hizo taquilla en su momento, porque los dinosaurios gustan a todo el mundo. Gustan porque da miedito pensar que existían antes que nosotros, que pisaban el mismo suelo que ahora pisa Mariano cuando va a cazar, pero sabes a ciencia cierta que ese atasco de la M30 no está provocado por uno de ellos al que le ha dado un vahído y ha taponado la salida de la carretera de Barcelona. Además, tuvo el acierto de hacer una película moderadamente familiar, con lo que mucha gente tuvo la excusa perfecta para llevar al sobrino repelente a ver “la de los dinosaurios” y de paso verla él.

- ... y quiero que pongas cara como de sorpresa, cuando veas que las hoja de eucalipto saben a yogur. - Steven, no es por nada, pero soy producto de tu imaginación.

Era lógico, entonces, que sacaran una segunda parte, pero, ¿era necesario hacerla tan mala?

Yo comprendo que los sanfermines son muy populares en los Estados Unidos, que les llama mucho la atención eso de ver a los mozos corriendo delante de morlacos, pero, ¿era necesario que le hicieran un homenaje en el cine? Porque, queridos, ver ésto es preacticamente igual que ver Televisión Española un siete de julio a eso de las 8 de la mañana. Sustituyan a seis bravos toros, seis, de la ganadería de Bellavista, más los sobreros y el rebaño de vacas con cencerros, por unos cuantos velociraptores y alguna otra especie extinguida. Sustituyan también a los mozos con periódico por gentuza vestida de safari con cara de asustado.

¡BIBA San Fermín!

Ya han visto la película ésta. De nada.

Conclusión:

Cuesta creer que Spielberg haya hecho un truño similar sin haberlo hecho a posta. Es decir, ¿como es capaz de parir obras maestras y putas mierdas con la misma cadencia? ¿Será la misma persona, o serán varias? ¿Lunes, miércoles y viernes puta mierda, martes, jueves y sábados calidad, y los domingos a ver al Levante? Quien sabe…

Lo mejor de la película, el nombre de la isla donde se desarrolla: Sorna. Ahora se explica casi todo.

¡Este barrio es cojonudo! He dejado el coche sin radiocassette y me lo encuentro asi...

¡Este barrio es cojonudo! He dejado el coche sin radiocassette y me lo encuentro así...

Y cierre:

Por: Party Boy.

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