Critica de Capitán Kronos: Cazador de vampiros.

Sí, amigos, voy a hablaros de una película de vampiros. ¿A que ya parece tener todas las papeletas para entrar en esta sección por la puerta grande? Pues así es, no nos defrauda. Ya pueden arrancar las puertas de La Maestranza, Las Ventas y La Monumental de sus respectivas plazas (esto el de Bricomanía contó como se hacía en el programa 239 aprox. y además les pusos un friso clásico de estilo dórico para adornarlas, todo ello gracias a herramientas de Leroy Merlín, por supuesto), unirlas todas en un largo pasillo tapando con ladrillo visto los remates y abrirlas las 3 a la vez ¡porque esta peli no merece menos que pasar por todas ellas del tirón y pedirle bises!

A mí, por norma general, las pelis de vampiros me suelen parecer todas realmente malas, salvo contadas excepciones. Porque el hecho de imaginarme a un tipo blanco-Iniesta que sale por las noches vestido de forma elegante y que sólo quiere chuparle la sangre a jóvenes y turgentes vírgenes me recuerda a cualquiera con quien te puedes encontrar un sábado por la noche.

De manera que para mí tener que analizar y desmenuzar esta peli ha sido como sentirme el forense del difunto Jesús Gil: si ya huele mal por fuera imagínate por dentro.

Vayamos, pues, al análisis:

El análisi.

En un pueblo perdido de las montañas, donde Cristo perdió el gorro y la factura de Carrefour, se sitúa exactamente la acción. En el susodicho lugar empiezan a morir jovencitas y todo apunta, como todo el que haya vivido en un pueblo sabe, a que ha sido obra de los vampiros.

Pero los vampiros que asolan a nuestros queridos pueblerinos no son vampiros normales. Se trata de vampiros presumidos que chupan la sangre (ejem) de sus víctimas pero para quedarse con su juventud y así hacerse más jóvenes ellos. Este tipo de vampiros pueden ser de dos tipos: el vampiro Sara Montiel y el Marujita Díaz. Éstos a su vez se distinguen entre sí dependiendo de si fuman puros cubanos o les hacen chiribitas los ojos respectivamente, entendiéndose por puros cubanos todos los términos imaginables.

Aquí vemos a una de las víctimas que tras ser atacada decide fundar un grupo llamado Aerosmith. En la derecha la vemos en la actualidad totalmente reinsertada en la sociedad.

Los onvres del pueblo están indignados con que estén acabando con las mozas (con las recias nada menos) ya que se acerca la fiesta del patrón y no tienen con quién arrimar cebolleta. Además, ya no quedan apenas ovejas para desfogarse debido a los recortes de la UE. Así que los alegres chicos de la zambomba deciden contratar a un profesional para poner fin a esta delicada situación.

¡Qué porte, qué altanería y qué barato nos sale por ser coleguita!

 De su contratación se encarga Marcus que se trata de ese personaje tan típico y querido de los pequeños pueblos: el médico-cura-alcalde-boticario-barman del mismo y que además se ofrece de animador de fiestas infantiles. De manera que Marcus decide llevarse el dinero fresco y contrata a su gran amigo el Capitán Kronos por cuatro perras quedándose el sobrante. ¡Cuanta crítica social tiene de transfondo esta mierda de peli!

El Capitán Kronos resulta ser un rubiales que se lo tiene muy creidete y con pinta de sobrao. Además se hace acompañar de un amigo chepudo que debía pertenecer al grupo Locomía antiguamente porque muchas veces la chepa es emulada magníficamente con unas hombreras talla king size. Además, para más INRI (amén) , lleva gafas y sombrero de copa. Resultando de esta catastrófica combinación un personaje que resulta mu dañino pa´la vista (amén de mi título de Míster Cuenca).

Parece que esto de rodearse de feos funciona porque en 5 minutos le sigue la tía más buena de la peli (con erótico resultado).

Inicios preocupantes del cambio climático allá por la época de la Alta Edad Media, cambia el tiempo en 10 fotogramas. El primo de Rajoy estaba en lo cierto.

Una vez llega Kronos al pueblo, comienza a investigar y tras matar a unos cuantos pueblerinos (parece ser que le hacían el paso) va conociendo a un despliegue de personajes impresionante: 3. Con una personalidad perfectamente definida cada uno: ninguna. De hecho, cuando sale por primera vez uno de estos nuevos y apasionantes personajes, el músico de la película toca la canción “This is the bad guy theme” para que el espectador sepa quién es el vampiro y deje de ver esta mierda de peli.

Cuando llevamos ya más de media película y han sido sacrificadas más mujeres que en una peli de Rocco se acerca Marcus, al Capitán y le dice:

– Oye, te comento, no quisiera preocuparte pero creo que me han salido unos colmillos de vampiro y me está entrando unas ganas locas de chupar sangre, pero así como el que no quiere la cosa, oyes. Porque me han salido en un momento. ¿Crees que eso es cosa de algún tipo de represión infantil?

– Hombre, esto mu normal no lo veo y eso que yo no entiendo del tema. Por si acaso te voy a dejar inconsciente, te ato a una silla, te clavo una estaca en el pecho y luego te ahorco un ratito, pero sin acritud. Tó esto mientras hago una gran actuación reflejando un dolor inmenso por tener que matar a mi amigo poniendo cara de las humedades de Velmez.

Mientras asistimos a la escena de tortura-dolorosa-pero-necesaria-modelo-Guantánamo nos transmite el Capitán parte de sus inmensos conocimientos sobre vampiros: un vampiro sólo, atención, SÓLO (así, en negrita y tamaño 14), sangra cuando muere. Y claro, a Marcus le hace todo eso y no termina de sangrar el joío.

Pues mientras le hace todo eso a su amigo (porque ¿qué otra cosa es la amistad sino el torturar a un amigo si se convierte en vampiro?, pregunto) comienza a pensar el Capitán que quizá deberían llamar a un inspector de Hacienda para que consiguieran que sangrara (kakaka, ¿a quién no le gusta el humor inglés?). Pero justo en ese preciso instante, va Marcus y se mata él solito con una cruz de acero que tenía colgada del cuello. La típica que todos hemos llevado de pequeño que vale dos duros y que sólo sirve para que te pique el cuello. No comentemos nada sobre esta escena porque, efectivamente, es tan ridícula como parece. Es tan ridícula como la muerte del borracho cuarentón de Alcalá de Henares que murió por golpearse la cabeza al caerse por el alcohol ingerido durante la celebración de la victoria de España en la final de la Eurocopa. Igual de ridículo. Bueno, quizá no tanto.

Tras matar a su amigo se encuentra con unos gañanes fervientes de la fe de Copérnico (la ciencia), que no creen en monsergas de vampiros y que consideran que el Capitán ha matado a su mejor amigo porque, básicamente, le ha dado la gana (¡que era un vampiro, hombrepordiós! ¡Cuanto paleto! ¡Ya quisiera yo ver a Newton contra uno de estos a ver qué coño hacía!). Empieza a discutir con ellos de manera lógica y al final gana la disputa por la solidez de sus argumentos y de su espada.

Tras descabezar a unos cuantos pueblerinos el Capitán, finalmente, se pone a deducir ya que esto de dar hostias no le está resolviendo las cosas:

– El vampiro que está liando todo este berenjenal no puede ser la tía buena que viene conmigo y que nunca recuerdo como se llama. No pué ser porque esa chupar, lo que se dice chupar, chupa; pero no sangre precisamente. El Chepas es feo pero de ahí a decir que es un vampiro… No, si al final ya verás como el vampiro va a ser uno de la única familia de personajes que no me he cargado (sí, esos 3 carismáticos personajes del principio).

Así que el Capitán se planta allí con sus dos cojonazos y la chepa de su colega y, como es normal, se lía la de Dios: eso de mezclar vampiros con un cazador de ídems es lo que tiene. No es que se lleven tan bien como para dejarse los críos unos a otros mientras van al cine.

De la pelea que se monta en la casa quiero destacar una escena porque me parece otro de esos fallos GORDOS de este sindiós de peli. Situémonos un poco: se encuentra el Capitán y su séquito en el comedor, que también hace de sala de estar, luchando a espada contra el vampiro. El Capitán, tras dar un pasito pa´lante María, le da un espadazo en la palma de la mano al vampiro y este empieza a sangrar. ¡Date! -pensé yo- ya se lo ha cargado porque, como dijo el Capitán anteriormente, si sangra un vampiro es que va a morir y así ponemos fin a este despropósito de película. Sí, es una muerte ridícula, pero no tanto como la de Marcus y mucho menos como la del alcalaíno eurocopero. Pero no, amigos, aún quedaba sufrir algo más ya que siguen luchando como si tal cosa. Seguro que el vampiro estaba en cruci y no se valía.

Tras matar al vampiro y despachar a otro que nadie se esperaba que fuera malo, el Capitán ve que ha cumplido con su labor, ya que deja tras de sí un pueblo quasifantasma con 4 ó 5 habitantes pero, eso sí, con 0 vampiros. ¡Viva y bravo!

Conclusión:

Kronos 3 – Vampiros 0.

Malgusto 10.

Barça 2 – R. Madrid 0.

Humm, se me olvidaba destacar los maravillosos efectos especiales: estoy seguro que se lo encargó el director a su hijo que acababa de estudiar química y sabía hacer un par de cosillas pero este se lo encargó a su vez a un compañero de clase y éste a un amigo y… conclusión, el hijo del gitano de obra del barrio del director se fue a una tienda de 20 duros y se gastó lo que le quedó de presupuesto en comprar murciélagos de broma. Eso sí, no se les ve los cables por ningún lado así que un respeto.

Mercromina y plasticazo a raudales.

Y cierre:

Por: Gran Cabeza.

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