Critica de Goal! y Goal II.


El fútbol chana. Chana que te pedes. Y estaré dispuesto a batirme en duelo con cualquiera que diga lo contrario.

Luego está el cine. El cine chana a veces, no como el fútbol, que chana siempre (sí, un Escalerillas FC – Vecindario también chana).

Lo que no chana casi nunca son las películas en las que el fútbol es el protagonista. Sólo hay una buena. Si no sabes de cual estoy hablando, quizás deberías dejar de leer ésto. Inculto.

Lo que pasa es que últimamente el fútbol está de moda, muy de moda. Se habla de él en todos lados, las televisiones rompen récords de audiencia con los partidos de niños en navidades, y parece que en Hollywood algún lumbreras pensó que sería buena idea hacer una película sobre “el soccer ese que tanto gusta a los sudamericanos”. Con dos cojones. Si se pueden hacer películas de deportes tan aburridos como el hockey hielo (si alguna vez veis un partido de verdad en directo y sois capaces de distinguir el disco, ¡enhorabuena! Podréis saltar al hiperespacio sin usar gafas de sol), ¿por qué no del fútbol? Que, además, es una clara metáfora de la sociedad capitalista contemporánea. O no.

El caso es que le compran el tema a un pavo y le ponen a un equipo para que no la cague (demasiado).

El análisi:

La historia nos presenta a Santiago Munez (¿no debería ser Núñez?), un espalda mojada que se ha fugado a los Estados Unidos para cumplir el sueño americano: ser una estrella del fútbol en el único país donde no se juega una mierda. Nada más llegar se da cuenta de que ha hecho el indio, así que sobrevive a base de currar haciendo chapucillas (más o menos como los que nos dedicamos a la programación informática) y se quita el mono del balompié apuntándose a una liga de solteros  contra casados (o artistas contra toreros, esto no lo tengo muy claro). Como es el prota y es muy guapo (a pesar de ser más feo que un kilo de mierda), aquí el amigo es un crack, que se escapa por la banda, regatea y mete gol, y cuando se pone de portero es una maravilla que para los penaltis sentado en una silla.

Señora, soy el profesor de su hijo (aunque el hecho de que mi chaqueta no tenga coderas pueda desconcertarla) y debo decirle sin temor a equivocarme que es un auténtico zote. Pero no se preocupe, porque nuestra sociedad ha pensado en personas como su hijo y podrá ser futbolista. ¡Viva el sistema!

A todo esto aparece un menda guiri, hijo de la Gran Bretaña, que de casualidad lo ve jugando un día en un parque y decide ponerle un piso. En Newcastle, nada menos. Al guiri le debe molar el morcón mejicano, qué le vamos a hacer.

El resto se lo pueden imaginar: va a Newcastle, le cuesta adaptarse y le cascan hasta en el carnet de identidad, va jugando en el equipo filial hasta que el primer entrenador se ve obligado a subirle alprimer equipo y, como no podía ser de otra manera, acaban ganando la liga, con gol del interfecto. Con dos cojones. Vamos, que en cuatro meses pasa de jugar contra el Redneck United en el patio de su casa a ganar la Premier. Y sin cambiar el gesto, que él es un actorazo.

Fotograma previo a su transformación a Super Guerrero.

El que no haya visto esto que les he relatado aquí encima (¿película? no me jodas…) ya se habrá hecho una idea del tamaño del truño que tenemos entre manos. King Size, en efecto.

¿Que gracia tiene, pues, tragarse semejante porquería? Pues ninguna, claro. Bueno, sí, que sale Alan Shearer, un futbolista de los de verdad, un crack como hace tiempo no se conoce. También Raúl y algún vikingo cornudo más, pero poca cosa. ¡Ah!, y Beckham, claro, que las adolescentes tienen que masturbarse.

Bueno, y también tiene la gracia de darse cuenta de que por muy  absurda, patética y aburrida que sea una idea, si eres el primero, puede que cuele. Que se lo digan al que inventó el blandiblub.

Como se ve que no tenían suficiente, han decidido hacer la segunda parte. Sí, se llama Goool! 2. El nombre de la tercera (que está en rodaje, no se lo pierdan) se lo deben de estar pensando.

En la segunda es todo bastante más gracioso: el crack éste se va al Real Mandril. Y se viene a vivir a España, que es este país en donde en casi todos los sitios ponen las entrevistas a los jugadores extranjeros mejicanos por la tele en inglés. Menos mal que, al menos, casi siempre que nuestro aguerrido protagonista sale a por el pan los habitantes-ciudadanos hablan en español.

Y salen más futbolistas famosos: Baptista, Sergio Ramos, Casillas, Henry. Luego salen actores españoles, como Carmelo Gómez y ese del bigote con acento andaluz que salía en no se qué serie (les juro que no veo la tele, con lo que no puedo precisar cual). También salen parejas humorísticas (Florentino Pérez y DiStéfano) y personajes inclasificables como Guti. Vamos, un compendio de lo que es nuestro suelo patrio. Se nota que el director es español (el de “La casa de cera”, agárrense los machos).

Conclusión:

En fin, que poco más se puede reseñar de este ejercicio de quema de celuloide barato (barato por los cojones, claro). Que ya va siendo hora de que se dejen de idioteces y creen una comisión mundial del cine, apadrinada por alguien influyente en el tema (no sé, ¿José Luis López Vazques?) que decida sobre lo que se puede o no hacer, y lo que se puede o no estrenar.

Con dios. Y perdónenme, por favor, háganlo.

Y cierre:

Por: Party Boy.

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