Critica de Street Trash (1987)

Si te gusta el gore, el cachondeo, el lenguaje obsceno, y unas gotas de sexo gratuito aquí y allá, amigo, ¡esta es tu película!

Llevaba años queriendo ver esta película, desde que en el ¡Ya Te Digo! (programa de radio de Alfonso Arús) pusieron un trozo de diálogo delirante con el que me partí el ojete. Nunca pensé que fuese a ser posible ver esa película, ya que tiene sus añitos y no es conocida fuera del underground, pero gracias al emule, todo ese cine zafio y casposo está al alcance de la mano. Deberían dar una subvención los del Ministerio de Cultura a los creadores del emule al igual que se lo dan a los viejos aragoneses para que no se pierda el baturro (el día que descubran que es el idioma yayo sin dientes será la risa).

El análisi:

Sobre el argumento no se qué decir, va básicamente de que el dueño de una tienda de licores encuentra escondidas en el sótano de su tienda unas botellas antiguas de bebida (Tenafly Viper) y se las empieza a vender a los vagabundos del barrio (que son aproximadamente el 90% de la población del barrio). Pero la bebida tiene unos desagradables efectos secundarios y es que en cuanto le pegas un trago, ¡te derrites! Y te derrites no en el sentido moral y religioso, sino en el sentido más explícito, asqueroso y divertido de la palabra.

¡Cómo está el garrafón en este pueblo!

La peli se desarrolla en un 85% en un cementerio de coches, y casi todos los personajes son vagabundos. El que maneja el cotarro es un veterano de Vietnam que está como una cabra, y el protagonista es otro vagabundo que va de aquí y allá… Cualquiera que haya leído a Syd Field y sus manuales sobre escribir guiones sabe que el protagonista de una peli tiene que tener unas motivaciones que le hagan avanzar a lo largo de la trama, y que esta tiene que tener un par de nudos en la trama que lleven la peli hacia algún lado (perdón por el momento pedante, pero saber estas cosas sirve para ganar quesitos en el trivial), pero aquí no hay nada de eso. Los personajes van y vienen, y entre medias hay un poli que investiga al tarao del Vietnam, pero esa es toda la trama que tiene el asunto.

Todo consiste en ver las tontunas de los vagabundos y los personajes a cual más pintoresco, y de tanto en tanto alguno le pega un chupito a una de las botellas malditas, con chocantes resultados.

¡Ya veo que te sienta fatal la mostaza pero no me potes encima, joputa!

 Conclusión:

Habrá quien pueda pensar que una peli con tan poco argumento pueda ser un coñazo, o un sinsentido, pero nada de eso, los personajes son memorables, los diálogos delirantes, los efectos y el gore están muy bien hechos, y en ningún momento se hace pesada, a pesar de que en la parte central hay bastante rato sin que nadie se derrita.

 Y cierre:

Le pongo un 9 en mi gore-escala.

 Por: El Becario Fumeta.

 Enviar a Meneame.Enviar a Fresqui.Enviar a Barrapunto.