Critica de The Spirit.

Bienvenidos una vez más a esta casa de reseñas.

Esta vez, yo, vuestro “nuevo” colaborador de una noche -y no digan que suena a prostituto, porque no cobro-, tengo la difícil tarea de comentarles The Spirit, obra…er…curiosa, de Frank Miller.

Miller es conocido por ser un maestro del cómic. No en vano Batman: Year One, Daredevil: Elektra Lives Again, y tantas otras obras que son increíbles, salieron de su cabeza.

Hace poco trabajó junto a Robert Rodríguez en una película que dejo a mucha gente fascinada, hablo de Sin City. Miller concluyó que “La gente del cine está chiflada”…y hace un año se puso a hacer The Spirit. No sé si se entiende el mensaje de esta última frase.

Me explico.

The Spirit es la película más extraña que he visto en mi vida -exceptuando cualquier film de Luis Buñuel-. ¿Porque?

Porque parece que hubiera aplastado un montón de frosties, para luego esnifarlos, y en el colocón, metió un búho en una batidora, para luego inyectarse el “zumo de ave” en el ojo y ver el mundo desde otra perspectiva. En resumen, que es PURA LOCURA.

La película tiene un argumento…no, me corrijo, NO tiene argumento. Yo me imagino la reunión de creativos de esta manera:

Miller: Bueno señores, tenemos que hacer un homenaje a Will Eisner

Creativo 1: Tiene que haber nazis

Creativo 2: Y tías buenas, muchas tías buenas.

Creativo 3: Y un negro.

Miller: Me gusta todo eso. Quiero un nazi negro.

Creativo 4: Y clichés.

Miller: Un nazi negro no es un cliché.

C4: Es el típico chiste. Un nazi negro, nadie lo verá venir.

Miller: Despedido. Largo.

-C4 se va-

Miller: Que el negro sea nazi y tenga una ayudante vestida de Eva Brown. Y que nadie me diga que acabo de despedirlo por eso. -silencio-

Miller, C1, 2 y 3: Que tengan un gatito.  ¡Y secuaces tontos!

Aquí vemos al Samu haciendo una gran interpretación de negro cabreado.

Es posible que suene raro, ya que en el cómic original de Will Eisner, no sale el nazi negro, ni Eva Brown. Sï que hay tipas buenas, y las hay a montones, pero ninguna como Eva Brown. Ni tampoco una bailarina del vientre con dos cimitarras.

Juro que no estoy inventando absolutamente nada de esto.

Intentaré exponer el argumento otra vez…

La película se trata de un tipo que murió, pero no murió porque revivió gracias a su némesis, y ahora protege la ciudad, porque no puede morir, y el tipo quiere tirarse a la ciudad. Y también le gusta a todas las mujeres de la ciudad, aunque técnicamente es un zombie, pero no padece de disfunción eréctil. Osea que más que un zombie es un vampiro. Pero es que no es un vampiro, porque…ok, un momento que recompongo éste párrafo.

Frank Miller probó LSD y se puso a escribir. Fin.

Para que me entiendan…la primera escena es The Spirit pegándole a unos tipos, y recibe una cuchillada. Minutos después está tirándose a una enfermera.

Luego pelea contra un negro enorme [y hay un cameo de Frank Miller, como poli viejo], que le da un golpe con un váter [sí, un inodoro, un excusado, un cagadero] y lo atrapa. Luego coge una viga y otra tollina que va.

Luego me descojoné vivo. En serio, recuerdo poco más. Osea, recuerdo la escena del negro samurái. Los numerosos planos del culo de Eva Mendez y el de Scarlett Johansson…y ya.

Scarlett en el papel que todos queríamos que hiciera.

Fíjense en el gran peinado que tiene... porque es lo que están mirando, ¿no?

Parece que para triunfar en el extranjero hay que echarle mucho pecho.

Yo la recomiendo a todo amante del cine de Serie B. Y a toda persona que quiera reírse en su puta cara de Frank Miller ante su demencia senil.

Por: Gusvansant Tragafalos.

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