Critica de El luchador (The Wrestler o como leches se escriba).

¡Deportivos saludos! A todos nos encanta el Pressing Catch desde los tiempos en que lo echaban los fines de semana después de Oliver y Benji y antes de Humor Amarillo. Todos crecimos con el baile epiléptico del Último Guerrero, las únicas melenas calvas de la historia del gran Hulk Hogan, esas hostias huecas que daba El Hombre del Millón de Dólares, vimos a los de Kiss cambiarse el nombre por los Demolition y dar hostiajas a todo el que se meneaba, también vimos representada a gran parte de la generación actual personificada en los monguer de los Nasty Boys que usaban todo tipo de triquiñuelas para ganar como tirar canicas al ring, asistimos a los tsunamis provocados por el ligeramente hipervitaminado y fuertecito (que no gordo, ojo) Terremoto Earthquake, al Poli Loco usando la porra de una manera tal que hace saltar las lágrimas a los Moxos de Esquadra por su maestría y su savoir faire, a Andrè el Gigante antes de ir a salvar a la princesa, a El Hombre Serpiente refregar la bicha por los pezones de sus rivales,… ¡y a más, muchos más! Además sacaron esos pedazo de muñecos que ¡tenían un movimiento de cintura más provocador que la Beyoncè! Entonces, ¿cómo no íbamos a querer ver una peli basada en todo este mundillo?

//SPOILERS//

La peli trata de un luchador (¡no jodas!) consagrado a finales de los 80 y principios de los 90 (¡guau! ¡En los 80 y en los 90!) que en la actualidad sólo conserva de esa época gloriosa la cara arcilla que tiene actualmente (yo creía que caracterizaron a Mickey Rourke para el papel y resulta que el pavo ya es así, tiene más plástico en la cara que una tienda del todo a 100), un cuerpazo que ya quisiera la maricona de Di Caprio y un tic consistenten en que cuando escucha el ‘ting’ del microondas se pone con los brazos en guardia y sacude un derechazo al que tenga a su vera.

¿Para cuándo el Potato Mickey Rourke?

¿Para cuándo el Potato Mickey Rourke?

Pero, ¡ay!, el tiempo pasa, las carnes se ablandan y la gloria se va y ya no tiene tanto curro como antes y como no sabe hacer nada y no le aceptan ni en los cursos de Proyecto Hombre pues curra los findes en un supermercado cual Yenni de barrio que quiere comprarse una chaqueta to guapa pa molarle al Charly, tía. Y de vez en cuando se arrastra por los rings más cutres que encuentra (Moe le rechazó una pelea contra Homer) que eso es tan lamentable como si Hulk Hogan y M.A. no se dieran cuenta de que ya se les ha pasado su época y aún vivieran de las rentas de sus personajes de antaño para el resto de su vida, cosa que ellos… bueno, sigamos con la crítica.

La peli nos enseña la lamentable vida de este hombre que para poder seguir luchando a su edad se chuta pastillacas día sí, día también que le dejan unas venas como pollas de burro. En los combates se nos muestran los chanchullos de este tipo de espectáculos (esperemos que ningún fan de Drácula y Papá Noel se creyera que era todo de verdad) y vemos unas hostias y numeritos mu finos. De hecho sólo faltaba oírse de fondo los cojonudos comentarios del loco que padece síndrome de Touret de Héctor del Mar y Fernando Costilla (más costillita que nunca).

Pero hete aquí que se le empieza a gripar el motor y le dan amagos prosineckianos de manera que si sigue luchando puede acabar en el corral de los quietos no tardando mucho, de hecho ya empieza a oler.

Mientras todo esto ocurre todas las noches acaba en el puticlub del barrio donde se enamora de la stripper (no, esta vez no es Ana Obregón) que además es una de las putas del local (de verdad que no lo es) que no es ni más ni menos que Marisa Tomei.

¡Ay, omá! ¡Está mejor que con 20 años!

¡Ay, omá! ¡Está mejor que con 20 años!

También vemos como incitado por esta mujer trata de reconciliarse con su única hija, que tiene más mala hostia que Luis Aragonés tras levantarle una vieja un bingo, a la que abandonó hace tiempo para centrarse en su carreraza profesional y que ahora trata de recuperar. Al principio ella es reticente pero al final él con unos momentos mu ñoños consigue que le perdone.

¿Esta es la hija de Mickey Rourke? ¡Pues ha tenido que salir clavada a la madre!

¿Esta es la hija de Mickey Rourke? ¡Pues ha tenido que salir clavada a la madre!

Parece que todo está guay pero la noche antes de la que queda con su hija para cenar va a un bar a tomarse unas cañejas con los colegas y se encuentra a una groupie que nada más verle, bragas en ristre, le pregunta: “¿Tú eres el luchador ese famoso de la” y ya no pudo terminar la frase porque tenía la boca ocupada. Tras la faena, como todo buen onvre íbero que se precie (¡cohone!), se soba y se olvida de que quedó con su hija hace ya 3 horazas. Tras joderlo todo de esta manera tan lamentable y ver resbalar por esa cara de manualidad infantil del prota unas lagrimitas, el hombre decide mandar todo a tomar por el ojete y decide volver a luchar con su antiguo archienemigo en el ring. ¿Qué pasará en este decisivo combate? ¿Le dará el infarto o triunfará nuevamente en el ring?

Si quieres pedir clemencia la cabeza tienes que tenerla más arriba, amigo.

Si quieres pedir clemencia, la cabeza tienes que tenerla un poco más arriba, amigo.

(Muere).

¡jajajaja, que no!

¡jajajaja, que sí!

¡jajajaja, que no!

… bueno, realmente no se ve pero tenía el tipo ya más mala pinta que la Duquesa de Alba con colitis.

//FIN SPOILERS//

Y para despedirnos nada mejor que con Héctor del Mar:

Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy. Si no les gusta mi canto, como he venido, me voy. ¡Nos vamos!

Pues eso, el finde que viene estaremos en ¡¡¡CUATRO, CUATRO, CUATRO, CUATRO, CUATRO!!! y en este blog.

Por: Gran Cabeza.

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