Critica de El increíble hombre menguante.

¡Yiba, yiiiiiiiiba!

¡Ay!, los efectos de la exposición del hombre a sustancias raras, pueden ser totalmente imprevisibles: te puedes volver un superhéroe arácnido que hecha telarañas hasta por el ojete moreno; en una mole que cuando se cabrea se pone verde y da más hostias que Bud Spencer entrenado por Mike Thyson; en un Pocholo; o, para colmo de malos, convertirte en un líder gallego con el extraordinario poder de esquivar las balas al moverte siempre cual tentetieso al bañarte en unas aguas radiactivas con tu bañador pachuli hace ya más de 40 años.

Pero también pueden pasar otras cosas como se reflejan en esta peli.

El análisi.

El prota, Scott (Grant Williams), está con su novia tranquilamente perdidos en alta mar montados en el Pepino Marino (¡qué pájaro es Scott!) cuando, mientras está tomando el Lorenzo y su mujer va a por unas birras, aparece en el horizonte una niebla purpurina (o eso dicen porque la peli es en blanco y nigger) que le empapa entero de reflejos multicolor y brillantina cual fiesta de La Movida con Almodóvar y Mc Namara detrás del evento (nunca mejor dicho). Su mujer, al estar dentro del barco que está hecho curiosamente por el mismo fabricante que el de las neveras de Indiana Jones, no se ve afectada porque no se cuela nada por ninguna rendija ni queda resto ninguno de la niebla cuando sale al minuto de que pase.

¡Coño! esa tía que está saltando desde lo alto de ese barco ¿no es Belén Rueda?

A partir de ese hecho el tipo empieza a adelgazar y ¡encoger! cual yayo pero a un ritmo bastante acelerao. Van al médico y le dicen que no se preocupen, que eso no es ná y que deje de beber y fumar que es mu pequeño para hacer esas cosas.

Cada vez es más chiquitico y termina con la altura de Raulito. En este punto el director rodó las escenas igual que lo haría el gordito barbudo de Peter Jackson, es decir, siguiendo la filosofía de las únicas innovadoras del cine, las pelis porno: rodarlo todo a lo grande. Sillas enormes, mesas gigantes, piernas de cartón piedra con zapatos tamaño patera,… y así el prota parece que ha encogido. ¡Qué astucia!

¡Que la detengan, que es una mentirosa...!

¡Que la detengan, que es una mentirosa...!

El tiempo va pasando y el proceso es irreversible, cada vez es más bajico y cada vez tiene más mala hostia -cosa que la experiencia ha demostrado que va unido a la altura -. Tanto avanza el tema que termina durmiendo en la casita de muñecas de su mujer (que la tiene con más mierda que el dormitorio de un pavo, por cierto).

Tratan de darle un sentido filosófico a lo que le está pasando al tipo y se come el tarro  con  que no vale nada, que esto no es vida, que yo antes hacia bandejitas en las canastas,… le da el yuyu y decide minisuicidarse. Mientras reflexiona todo esto el gato de la casa se lo quiere jalar.

Huye para salvar la vida pero una garra maliciosa in the night se lo quiere zampar.

¡Que efectazos!

¡Que efectazos!

Finalmente se salva del gato porque tiene la fuerza de David el Gnomo y los cojones del caballo de Espartero -que eso quieras que no también ayuda.

Se encierra en el sótano para librarse del gato definitivamente y una vez allí ya le pasa de todo: casi le decapita una trampa pa ratas; se mini-ahogo por un reventón en la caldera; lucha a muerte innecesariamente con una tarántula (sí, los americanos no tienen arañas normales en casa, tienen tarántulas, lo raro es que no peleara con Spiderman), hace miniescalada usando alfileres (y no como los maricones estos que suben el K-7 llevados a la sillita la reina por una legión de sherpas),… ¡De todo, oigan, le pasa de todo!

Finalmente escapa y se pregunta que qué es la vida, filosofa un poco más. Llega a la conclusión  de que la vida es como un toro y se muere pero además pa´siempre.

Conclusión.

Tras esta peli, los estudios pensaron hacer una serie de secuelas con títulos parecidos al anterior:

El increíble autista parlanchín.

La increíble mujer virgen.

El increíble bigote con señor que llegó a gobernar ocho años.

Pero finalmente parece que no cuajó ninguno por desgracia para el cine.

La frase.

“¿Seguía siendo un ser humano o era el hombre del futuro?”

Vamos a ver, eres un tipo enanísimo que me tiro un pedo y te reviento cual Estrella de la Muerte, ¿qué coños dices?

Y ahora un poco de crítica real.

La peli se realiza basándose en la idea kafkiana de cambiar al individuo por algo extraño para la sociedad para ver cómo reacciona ésta ante él y cómo evoluciona éste ante su propio cambio. Al principio despierta compasión en los demás, pero finalmente la gente se burlaba de él y se sentía desplazado y desorientado pagando su frustración con la gente que le quiere, su mujer.

Esta peli ha envenjecido bastante mal ya que los efectos especiales cantan a la vista muchísimo aunque para la época eran la leche, obviamente. Las actuaciones cumplen, incluso el protagonista lo hace bastante bien. Hay algunas tomas de cámara bastante buenas y la música no la recuerdo ahora mismo así que…

No la recomiendo porque me pareció interesante la idea pero me terminó aburriendo un poco  el desarrollo y eso que no dura más de hora y cuarto.

Por: Gran Cabeza.

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