Critica de Valkiria (Valkyrie).

La siguiente crítica es curiosa: posiblemente sea de las pocas pelis en la que muchos de los nazis que salen ¡son buenos! Posiblemente “bueno” no sea el término más acertado para definir a unos nazis y mucho menos si uno de ellos resulta que es… ¡Tom Cruise!

La peli empieza con el típico coronel Claus Von Stauffenberg (el típico Tom Cruise), típico conspirador desterrado al Áfrika Korps por el simple y nimeo hecho de que gusta de comer placentas, además sus compañeros creen que es medio nena porque lleva alzas, está continuamente dando el coñazo a los demás con su religión basada en un libro de Ciencia-Ficción que, cual Florentino religioso, trata de captar a Beckham.  Si a eso añadimos que quiere conspirar para cargarse a Hitler pues, oyes, como que no caes mu bien que digamos.

Además huele a beibi moñecas.

 Pues está el tío Tom bajo la calorina del Lorenzo del desierto tirando de botijo-nazi cuando los típicos aviones con sus típicas balas-bomba (sí, esas que únicamente se fabrican en Jólibuz que explotan al chocar cual gorda chocando contra meteoro) se cargan a los típicos soldados nazis, la típica fragoneta gitana-nazi y el no tan típico tanque (eran balas-bomba del calibre 36, lo menos) nazi.

Tom, al ver el tema, manda a todos al ataque mientras él huye, cual Pocholo de Ibiza en invierno, en el típico camión nazi que se cala todo el rato (la junta la trócola, fijo). La cosa es que a pesar de ocultarse en un típico camión tocho consigue salvarse únicamente él. Típico.

Es repatriado a la gran nación alemana debido a sus heridas y su mujer al verlo pregunto a los oficiales que para cuando se espera la siguiente remesa porque a ésta le falta un ojo, una mano y dos dedos de la otra. Tras decirle que ya venía así de destino ella empieza a mover los papeles para solicitar las ayudas de la ONCE.

¡Llevo la suerte para esta noche! ¡Tengo iguales para hoy!

¡Llevo la suerte para esta noche! ¡Tengo iguales para hoy!

Una vez en casa americanizan al personaje para que le veamos como el típico hijoputa bueno que mata mucho pero porque cree que es lo mejor para su país, tiene una mujer rubia-pechugona y unos hijos encantadores que sacan dieces en mates y le adoran cienciólogamente hablando. Sólo faltaba que Tom hiciera ese finde una barbacoa en su jardín invitando a su vecino fanegas y cocinara las hamburguesas con el delantal “Kiss the cook” encima de su camisa de rayas.

Como el estar en casa sin currar es un rollo, porque la mujer te hace ayudarla, decide buscarse una excusa para no hacerlo y decide seguir con la conspiración esa de la que ya ni se acordaba ni ná. Así que, sibilinamente y con la habilidad de Florinda Chico para pasar desapercibida en el ballet ruso, va preguntando a todo nazi que se encuentra si le ayudaría a matar a Hitler. Aquí se demuestran tres cosas: Tom es muy tonto (bueno, esta quizá ya estaba demostrada); dos: que todos los nazis eran buenos (menos los que salen en las pelis de Indy) ya que todos se le unen a la causa demostrándose que no es que fueran malos, sino que tenían falta de comunicación entre ellos (estoy seguro que se lo preguntan al Bigotitos y también se une a la conspiración); y tres:  el coronel era un funcionario español en toda regla ya que se tira todo el rato en el curro conspirando contra su jefe y nadie se da cuenta de que no hace ná útil.

Así que se reúnen todos los conspiradores y deciden matar a Hitler y Himmler y le encargan todo al más cualificado para ello: al tullido. Vamos, ¡no me jodas! ¿El atentado más importante de la Historia y se la encargas a un cojo, manco y tuerto? ¿A ese que no puede ni hacer un simpa sin que le pillen? ¡Eso es como si en la final de los 100 metros lisos de las Olimpiadas, España se clasificara milagrosamente y mandara a Fraga para correrla!

Pues nada, le mandan poner la bomba en una reunión con Hitler a Tom Huevosgordos Cruise y para allá que se arrastra con su maleta-bomba. La pone debajo de la mesa, al lado del Bigotitos y se marcha al excusado.

Lo que pasa después es Historia: la bomba explota pero se salvan casi todos los de la reunión debido a que la mesa hizo de escudo. Una vez retoman el control del Reich se cargan a todos los golpistas. Este hecho da bastantes cosas en las que pensar:

¿Qué puta mierda de explosivo usaron? ¿petardos de los veinte marcos? ¿pedos de marica concentraos? ¿no le pudieron encargar la bomba a un valenciano que les lía una mascletá del copón? ¿Por qué no se dejaron de tonterías y contrataban a Carlos Sáinz de chófer del Bigotitos? ¡Eso hubiera funcionado seguro!

¿De qué coño estaba hecha esa mesa? ¿Adamantium? ¿Cara de concejal de Urbanismo? ¿Del mismo material que los cojones de Kevin Costner al querer rodar Waterworld? ¿Fue forjada en el Monte del Destino por el vasco de Bricomanía?

Y, lo más importante, ¿qué hubiera pasado si hubiera triunfado el atentado? Piensen en ello, amigos, piensen.

Por: Gran Cabeza.

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