Critica de Las edades de Lulú.

¿Qué pasa si quieres rodar una peli con Celia Blanco y Nacho Vidal y te das cuenta de que te has gastado todo el presupuesto para contratarlos en coca Cola y además la servilleta del bar donde tenías escrito el guión te ha volado? ¡Pues nada! ¿Qué va a pasar? ¡Si soy Bigas Luna! Hago pelis de mierda de tías cagando y poniéndose compresas y niños que se enamoran de tetas y el ¡Estao me sigue dando el dinero fresco! ¡Bigas Luna eres un grande! ¡Y qué cojonazos!

Esta peli no es ni más ni menos que una peli poNno de las que asustan a tu madre con sus típicas escenas de toda la vida: el macho trajinándose a la prota, un trío con dos hombres, un trío con un travesti (considerado el trío perfecto al estar formado siempre por 2 hombres-mujeres), una bukkake,… y esta peli que tendría que haberse vendido en las gasolineras donde venden droga adulterada va y la llevan al cine.

La peli comienza con la infancia de la pequeña Lulú que ya estaba marcada por su destino, el cuál trataba de adelantarle lo que la vida le deparaba más adelante mediante una montaña de metáforas: duerme con un cerdo de peluche al lado de la cama, traga cosas blancas de tubos largos y, ejem, duros y si no estaban claros todos estos signos además la peli está dirigida por Bigas Luna. Está claro, va a ser una prespituta del copón. Por lo menos no será travesti por no ser dirigida por Almodóvar.

Qué trempantes son las metáforas.

Qué trempantes son las metáforas.

Ya desde ñaja le mola el amigo de su hermano que es mucho más mayor que ella y el chaval como iba de moderno y quería una esclava sexual  que, ciertamente, son difíciles de encontrar pues se enrrolla con ella.

A partir de entonces surge entre ellos una relación de sexo en la que de vez en cuando hay amor. Mamada, primera teta de la prota y potorrex de ella al que le hacen un afeitado para dejarle la anchoita y jugar al teto en el sofá de eskay en menos de 20 minutos de metraje. ¡Bigas Luna eres un grande! ¡Y qué cojonazos!

Tó lo negro.

Tó lo negro.

Siempre que puede la pervierte y la regala consoladores en su cumple porque ya tiene colonias de sobra y se ve como se lo enchirla. También vemos como le abre un canal por donde nunca alumbra el Sol y se lo deja como un bebedero de patos.

Como ven que su relación, estando Lulú subordinada, va estupendamente deciden casarse. En la Luna de Miel se pusieron a ver una peli de Disney en el comedor para hacer algo distinto por lo menos una noche.

Aunque follan como conejos con viagra enchufá en la poronga y una guindilla metida a presión en el orto sale de la nada su hija. No se ve su parto ni ná.  Se crearía por esporas o la encontrarían detrás de un mueble después de limpiar el polvo, con perdón. De hecho sale  en una escena y no se la ve en el resto de la peli y no explican nada sobre ella. También puede ser que en ese momento me durmiera y no me enterara de ná.

Bueno, pues aún casados siguen pervirtiéndose. Cogen a una travesti y la meten en el grupo, se la trajina su propio hermano (les pilla Resines y están comiendo escobilla 15 días),… vamos que no aporta nada que no hayamos visto en una peli del aZtorazo Rocco Sifredi.

Lujurioso incesto.

Lujurioso incesto.

Al final del todo su relación se rompe y como Lulú pasa por esa típica época que toda tía tiene en la que necesita pasta para ver a dos gayer enrrollándose entre ellos (uno de ellos es Bardem haciendo el trenecito con otro pero siendo él la locomotora dominatrix) pues para ganar pastaquer se mete en un lío que casi se la cargan pero se salva.

Al chacachá del tren

Al chacachá del tren

Y triunfa el amor de nuevo aunque la niña sigue sin salir. Fin. ¡Bigas Luna eres un grande! ¡Y qué cojonazos!

Por: Gran Cabeza.

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