Critica de Muerte en Venecia (Oda al gafapastismo).

Con este título creo que ya nos han contado el final.

Fuimos al Museo unos amigos y yo.

Estaba Andrés el Rata, Laura la Glotona,

Enrique el Mofeta y Dolores la Bimbó.

La Bimbó está tremenda y nos la pone morcillona

Tiene unas tetas perfectas, es muy guapa

y además tiene un culo que menea cual péndulo.

Lo malo es que tiene de amigo una lapa:

Su amigo David, el Gafapasta.

David se ve cine mudo, undreground y soviético.

Le mola el arte, la Historia y todo lo poético.

Se ve la cosa más mierda y chorra y dice que es genial,

Simplemente porque han dicho que mola en El País Semanal.

Una vez en el museo dije ante una pintura:

– Este que se ve aquí es sin duda un cura,

Y de los pobres, ya que si os fijáis en el detalle

No tiene cinturón, sólo una cuerda atada al talle.

Los lentes del gafapasta refulgieron de alegría.

Tenía la ocasión perfecta para demostrarnos su valía:

– Pardiez, ¡jiji! ¡qué valiente es la idiotez!

Trátose, sin dudar, de un cuadro de Velázquez

Donde se nos muestra detallada y ricamente

A un franciscano trabajando alegremente.

Eso cualquier no-neofito lo sabría.

– Mira, chaval, ya me has tocado lo que a Soroya.

Has conseguido que la paciencia pierda.

Tras dicho lo cuál le mandé de grácil patada en la… entrepierna

A un lugar ya habitual para el gafapasta: la Mierda.

(APLAUSOS)

Bien con esta mierda de poema se deducen dos cosas. La 1ª es que sí, suspendí Literatura y 2ª no soporto a los gafapasta. Ya sé que mi cultura puede rayar lo ridículo al serme muy difícil distinguir entre una columna jónica y una estantería Billy del Ikea y que si supiera más disfrutaría una tarde de ir a un museo pero no es el caso. Los museos me aburren. Mucho. Muchísimo. No os hacéis una idea. Me aburren tanto…

Y la gente que va contigo y que sabe y te cuenta las cosas pues mola pero esa gente que lo hace por fardar y que les “gusta” toda la cultura como si fuera una especie de moda y que se creen por encima de los demás por saber más de cuadros o lo que sea me repatean. Mucho. Muchísimo. No os hacéis una idea.

¿Habéis visto ya el ciclo de cine de Bukowsky? ¿No? Pringaos.

Pues bien, esta peli es un poco de gafapastas porque, entiéndame, la peli está bien, es simpática y tal pero es que es más lento del caballo del malo hinchado a valliums. Además tiene así una fotografía mu bonita y planos de esos que a los entendidos llaman “intensos” y yo llamo “¿Por qué cojones no estoy en un puto bar tomando algo en vez de ver esto?”. Sí, soy un insensible y un fiestero. Culpable, señoría.

Y por si no os hacéis una idea aquí tenéis una página de “Para ti que eres joven” que lo explican más mejor que yo y con dibujicos que sé que sólo véis las imágenes con tetas de los artículos:

Dale clic y se amplia. Palabrita de niño Jesús.

El análisi.

La peli empieza mostrándonos al personaje principal montado en un barco camino a Venecia. Se encuentra en cubierta a pesar del mal tiempo reinante durante su viaje. Es el único que está observando la belleza del mar.  Él no es como los demás. Él prefiere ver las gaviotas que estar  en la barra americana del interior  del barco comandada por camareras capaz de levantar esa lascivia equiparable a la que te provocaron las Mamachicho en la niñez. Tiene cara de preocupación, tiene una rica vida interior, tiene un amor elevado por el arte, tiene unos gases tales que le han hecho salirse fuera para peerse. En 3 breves trazos nos es mostrado como una persona profunda que trata de buscar la belleza en la vida… y con aerofagia.

Una vez llega a Venecia se hospeda en un hotel y se le ve deambular por él mirando todas las cosas atontolinado dando ganas de saber qué coño le pasa al prota por la puta almendra. Todo esto es en busca de que el espectador se fije en que él es muy guay y se empapa de todo lo que le rodea.

En esos deambulares estamos hasta que se le cruza en el camino un zagal vestido de marinerito (¡guaaaaayensíei!) que, no sabiendo bien cómo le… llama la atención… mucho,…pero mucho,… de hecho… le pone palote.

El hombre trata de reprimir a la locaza que lleva dentro pero es que cada vez que ve al chaval

El chaval entiende.

Le dan los calores, se le perla el rostro, hace que su mesa tambalee al elevarse misteriosamente y empieza a babear cual perro de Pavlov.

¡Ataque guacheras!

A pesar de darse duchas de aguas frías y cascársela con dos piedras sigue obsesionado con él y decide volver a su ciudad para tener la tentación lejos. Pero, casualmente, los del tren le pierden las maletas y tiene que quedarse un día más en Venecia mientras se las encuentran. Esto más que sentarle mal lo interpreta como una señal del cielo y decide volver con el pelo alborotado y las mechas de color al hotel a hacerle la caidita de Roma al chicuelín.

Mientras tanto, parece que en Venecia ha cundido una especie de epidemia o peste que deja a la gente cual Luis Ciges hasta arriba de Chinchón.

Pero esto a nuestro artista parece no importarle ya que está desatado. Pero en un último arranque de varonilidad se va de lumis a probar su onvría, pero parece que no se le levanta y decide pasarse definitivamente al lado de los alegres fundidores de acero de Springfield.

Para asegurarse que el querubín cae inevitablemente en sus garras se va a una pelu y se hace la permanente, se maquilla y se hace las ingles brasileñas.

¡Arrebatador!

De esta guisa sale de la pelu, es una pena que nadie le diga que va más blanco que Iniesta haciendo de mimo.  Eso sí, el bigotito chuloputas le da un toque elegante.

Así va siguiendo al chaval andando a lo pingüino por toda Venecia y una vez lo alcanza se queda quieto y no hace ná, a pesar de que el chaval parece que se iba a poner en pompa en cero coma. Fijo que ponía él el condón.

Él se encuentra hastiado. No sabe qué hacer porque su alto sentido de la belleza, derivada de que es un gran compositor, se ha visto personificado en el chaval, pero una vez lo tenía en su mano lo ha repudiado en el plano físico ya que sólo le atraía en el plano mental (donde seguro que se lo ha follao ya varias veces). O eso creo que tratan de decir, yatusabe.

Vamos a ver, a mí me parece una buena excusa el ir al juez y decir que perseguías al tierno infante porque era tu culminación personal de la belleza pero el que lo hicieras llevando la p***a fuera es pederastia pura, cojona.

Bueno, el tiempo pasa y una vez que va a la playa lo ve al zagal allí, marcando paquete ,y se pone tan malo que se corre…

… el tinte.

Y muere. Unos dicen que por amor, otros que cogió una enfermedad mortal en Venecia debido a la insalubridad de las aguas y los demás de un reventón en la polla de tanto contenerla. Sea lo que sea se muere. Eso seguro.

Mención aparte merece la grandiosa música de Mahler que suena en todo momento. Aunque, posiblemente, lo mejor de lo mejor está en la misma carátula del DVD donde viene la típica crítica favorable de algún periódico de prestigio o revista especializada. Pues aquí el elogio viene de la revista Playboy, revista que entiende mucho de cine, cualquier tipo de cine, pongámosle X.

Por: Gran Cabeza.

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