Crítica de Shrek felices para siempre (Shrek 4 o cómo joder una gran saga).

Una noche después de hacer un solo de zambomba piano ma non longo (con bises del público incluido) con una peli de los años ochenta que estaban echando en Canal 7, de esas que tienen la imagen de la peli justo encima de mensajes de móvil, de monos pelaplátanos como tú (pero con la diferencia de que ellos tienen dinero en la tarjeta del móvil), como: “34718: Gepetto. Busco a alguien que me haga el pájaro carpintero. Interesados mandar foto al 6XX-XX-XX. Sólo tías.” Decides cambiar de canal un ratito para ver si pasado un ratito te animas a repetir el concierto o vas a acostarte.

Tras zapear un rato ves, con gran asombro, que el Teletienda sigue en emisión y, aún más asombroso, ves a Chuck Norris anunciando otro producto distinto a su Total Gym.

Chuck Norris no mueve la máquina, mueve la Tierra.

Esta vez se encuentra anunciando unas gafas que, a pesar de su ridícula forma de concha cretácica, posee la increíble facultad de ser de Rayos X pero de los güenos, güenos como el propio Chuck asegura. Todo ello gracias a que Él se prestó a ponerse un instante las 100.000 gafas que han sacado a la venta TODAS A LA VEZ (y aún le sobraba sitio para ponerse unas gafas de bucear que saldrán a la venta en breve) para cederles esa gran facultad (sí, Chuck puede pasar sus poderes y además a objetos inanimados. De hecho también puede quitarles poderes a objetos animados y sino que se lo pregunten a Stephen Hopkins). Sí, Chuck podría cedernos sus numerosos poderes a los seres humanos pero ya lo hizo una vez y se arrepintió. Se llama Clark Kent.

Uno de sus diversísimos poderes que él ya posee y nos lo ha legado a nosotros, oh, pobres mortales, cual moderno Prometeo. ¡El don de ver a través de los objetos por medio de estas gafas previo pago de sólo 250 €!

Al tener esa fantástica promoción no lo dudas y lo encargas. Tras dos semanas de espera llega el ansiado paquete a tu poder. Dando la grandiosa casualidad que ese mismo día se juega en el polideportivo de tu barrio la final del Campeonato Mundial Universal de Volleyball Lésbico con Erótico Resultado Championship con las suntuosas selecciones de Brasil y Venezuela como finalistas de dicho y gratificante evento.

No te puedes creer la gran oportunidad que se te ha presentado y no piensas desaprovecharlo. Tratas de encontrar una manera para conseguir tu objetivo pero no lo encuentras ya que las entradas están más que compradas por los pelaplátanos del Canal 7. Seguramente que la mayoría las tenga Gepetto.

Tras pensar un buen rato decides colarte en el edificio de todas, todas usando tu cimbrel como ariete si llega a ser neceser.

Te diriges a grandes zanjadas a la calle mientras oyes a tu madre que traigas algo de los chinos que resulta vital para esa noche: un bote de lejía. Haces oídos sordos a tu madre y al perro patada del vecino al que esquivas en el descansillo de grácil salto.

Una vez en la rúe ves a lo lejos que hay una miríada de gente alrededor de algo y están justo en medio de la ruta que debes seguir para llegar a tu objetivo. Decides poner en práctica la famosa técnica de “sacar el codo a pasear con garbo-morena” que has aprendido en la prestigiosa escuela de la ciudad de RENFE Cercanías para poder llegar a tu objetivo a tiempo.

Una vez metido ya en el mogollón observas, a la par que repartes codazos a todos los riñones distraídos que encuentras, que están inaugurando un Bingo ante la gran alegría de los viejos del lugar con Luis Aragonés a la cabeza que tiene lágrimas en la cara como puños. Más contento que cuando ganó la Eurocopa. Vemos como la gente que rodea a la persona que corta la cinta es la misma que asiste a los actos a los que van los Príncipes y, como en dichos eventos, comienzan a gritar como becerros cosas del tipo: “aaaaapaaaaaaaaaaa, herrrrrmooooooo-haaaaaa, urgle, urgle”.

Déme 4 cartoncitos, niño.

Ya por mera curiosidad nos asomamos a ver quién es la persona que va a cortar la cinta y, por si es Anne Igartiburu que está en todas partes, nos ponemos raudamente las gafas nuevas para ir probando su efecto con algo maduramente interesante.

¡Hola, corazones!

O la mismísima Pilar Rubio:

¿Qué haces leyendo esto, atontao? ¡Mira la foto!

Una vez conseguimos abrirnos paso y llegamos a la parte de delante, vemos que la afortunada en cortar la cinta no es otra que la Duquesa de Alba que se ha vuelto a poner una agradecida falda, vuelto a meter los dedos en el enchufe para peinarse y estar con esa cara de resaca constante y estar muy necesitada. Si ya da asco vestida imaginad verla por sólo un mero instante con… y ¿eso que tiene casi a la altura de las rodillas son sus…? Sí, me temo que sí… y ese gato acostao… y ese pliegue en… y esas trenzas son de…? Mueres al instante en el más absoluto asco y repugnancia teniendo justo al lado el paraíso.

¡Ay, no! Perdón, esta no es.

Eeeeeesta sí. Mírenla, ¡qué guapa y qué herposa!

Por ser un curioso.

Pues bien, esta peli es exactamente igual. Lo tenían todo para hacer un peliculonazo y parece que va a llegar a serlo pero te topas con la Realidad, ramera Realidad, y resulta ser una puta mierda.

Una peli que sobra de todas, todas. No es mala pero siendo una peli de Shrek y teniendo el listón tan alto de las dos primeras entregas te esperas que el cierre de la saga esté a la altura y no sea una peli que si sale directa en “The Emule Shop” no pasaría nada. De hecho si el prota no fuera Shrek no la hubiera visto nadie y esto no se me niega.

Por mucho que se parezca el malo a Elijah Wood no es ESDLA.

Hay gente que dice que es la mejor secuela de la saga, pero esa gente también es de las que cobra por decir estas tonterías. Háganme caso, ahórrensela. Es una peli innecesaria, si eso vedla pero en casita, nada de ir al cine y si aún así vais al cine, no paguéis por verla en 3D. No merece la pena. Ni el 3D tampoco. Palabrita que yo la vi así.

Por: Gran Cabeza.