Critica de Justin Bieber: Never say never.

Violación Cerebral Bieber

Esta película, capaz de violar tu cerebro en menos de diez minutos (calculados por un notario que no me violó y murió por envenenamiento cerebral en el minuto 20), se puede medir en las siguientes variables:
• No conocía a Justin Bieber hasta finales del 2010 cuando elaboré una lista con los peores discos del año para crítica y público. “My world 2.0” y “My world” ocupaban el cuarto y tercer puesto respectivamente. Fue la primera vez que violó mi cerebro penetrando por mis oídos.
• Su puntuación en IMDB y Filmaffinity con decenas de miles de votos es un 1,2. ¡Mucho peor y más baja que “Dragonball Evolution”! Fue la segunda vez que violó mis sesos, con semejante humillación visual, penetrando por mis retinas.• «Si dices que no tienes tiempo para nada y te metes esa mierda… y no cagándola… No me extraña que siempre estés hablando de mierdas y cagándola con tanta mierda…»
Declaración de una persona cercana al enterarse que un bastardo iba a ver “Justin Bieber: Never Say Never”.
Su vídeo en youtube competía con osos pandas asustadizos, bebés telepáticos, novias al remojo y gatos friquis. Obviamente ganó el talento: el sofá del vídeo que le catapultó conjuntaba perfectamente con la pared. Era normal que alguien se fijará en un niño-dólar que sabe aporrear una guitarra. En un niñato beato pueblerino, encapuchado como un criminal, con una madre que parece Nuria Bermúdez  y encima es ¡canadiense! El objetivo es conquistar el Madison Square Garden y las campanillas de millones de crías adictas a las redes sociales. ¡Comienza el terror!
Apocalipsis.”]
Jon Chu ha hecho la que promete ser una de las mayores aberraciones jamás filmadas. Equiparable a la pena de muerte con tortura previa y al genocidio cerebral. Entre la humillación pública de la cámara oculta y un concierto filmado de Carmen de Mairena en San Quentin con sonidos escrotales de fondo y bukkake final. Sí, aquí los gritos son reales y son de terror. Hay muchas lágrimas que parece cagarretas, millones de gritos que simulan a pedos desfogados  y un público entregado con un cerebro desollado. Hay un montaje con vídeos recortados de sus admiradoras que me ha puesto los pelos como escarpias… pero como escarpias hacía dentro de la piel taladrando mis entrañas. ¡Qué dolor!  Yo, he llorado un montón por mis orejas y ojos. ¿Será por sus continuadas violaciones a mi cerebro? ¿Un cum-shot encefálico y bieberiano?
‘Pienso en él 90% del tiempo’, ‘Un día le mandé más de 100 tweets’, ‘Su cabello es perfecto’, ‘86 conciertos para un niño son demasiados’, ‘Su garganta está afectada y necesita descansar’, dicen… y yo pienso: ¿cuándo acabará la violación cerebral? ¿Cuándo dejaré de gritar? ¿Pero no era aquello de que sólo en el ESPACIO nadie puede oír tus gritos? Debe ser que este niño violador de cerebros viene de otro planeta. ¿Es Justin Bieber primo de “Mi amigo Mac” con un peluquín robado a Nicolas Cage?

Mi amigo Mac con el peluquín de Nicolas Cage.

‘Ser profesional te obliga a hacer sacrificios’. Por favor, no sean profesionales y NO  VEAN está película que violará sus cerebros. No digan Never Say Never. Pero Never-Never.
Por: Maldito Bastardo.