Critica de Thor-pedo.

Tras el gran esfuerzo que hizo Maldito Bastardo de ver sufrir ser violado visualmente por Justin Bieber no se le ha ocurrido otra cosa que verse Thor y encima yendo al preestreno cual colegiala esperando ver a sus ídolos mientras abraza entre lloros su carpeta y su Super Pop. Si después de ver la bazofia de Justin te vas a ver el preestreno de Thor, como diría el oso: “tú es que no vienes a cazar ¿eh?”

¿Cómo va uno a un preestreno de una película basada en un popular cómic? Bueno, elimino lo de popular y lo sustituyo por populoso (como sinónimo de ruidoso) ya que Thor es uno de los superhéroes con menos adaptaciones, como protagonista absoluto, del universo Marvel. Creo que sólo tiene un musical grabado con un móvil por el club de rol del Imserso de mi barrio. Y es que ese popurrí de géneros convierte la adaptación en complicada y presumiblemente indigerible. Entiendo que el cómic creado por Stan Lee y Jack Kirby se merecía inmediatamente (y a la fuerza) un largo antes de una de las experiencias ineludibles del año del fin del mundo: “Los vengadores (The Avengers)”.

Pensaba ir disfrazado de Martillo del Mineranova o de Elsa Pataky (la novieta del prota de la peli) con camiseta de “Fast & Furious 5”. Y es que es muy fuerte que el matrimonio estrene en el mismo fin de semana sus producciones comerciales-taquilleras para arrasar en el boxoffice. Lo más fuuuuuuuuerte es que ambas están gustando a la crítica estadounidense. Ante semejante boutade sólo quedaba la segunda opción, ya que era la mejor para trollear la película y que la bellísima Pataki ganase a esa masa de músculos y carne con apellido Hemsworth. Les puedo jurar que ser e ir (tanga incluido de leopardo choni), como nuestra gran actriz internacional, es un acto impúdico que se olvida por la dificultad de aguantar los apretones en partes blandas y duras entre todo el vestuario. ¡Sobre todo en Metro! Pero al llegar allí todo el mundo me había copiado y me soltaron de muy mala gana:
—¿Dónde vas DiDi?
—Pues como todas, a tocar el Martillo de Thor… —respondí mientras me volvía a colocar mi tanga.
—Entonces, pon tu chochete escrotal a la cola  y colas del resto —me soltaron las sinvergüenzas.
No podía dejar pasar la afrenta y recurrí a parafrasear a otra grandísima actriz española e internacional:
—Qué coño electricista, ni electricista, que ya tengo al Thor en er chocho que me hace chispas…

Luke, yo soy tu padre.

Minutos después nos violaron a todas. Lo que hay que hacer para ir a un preestreno. Yo creo que el rollo de la piratería es para que te violen en la puerta del cine antes de que te vuelvan a violar cerebralmente durante la proyección. Nos requisaron el móvil y eso que el mío serviría de atrezzo para “El silencio de los corderos”, nos hicieron abrir los bolsos para penetrarnos con una linterna y nos sobaron sin parar con un detector de metales entre las piernas y por la entrepierna. Después de semejantes y ultrajantes abusos en el interior los señores de “Man in black” no pararon de espiarnos y hacer un exhaustivo acoso visual durante toda la proyección. Nadie salió a por palomitas ya que te violaban de nuevo. Lo más fuuuuuuuuueerte es que no pidieron la entrada o invitación para entrar pero no podíamos avisar a nadie del exterior  ¡porque nos habían quitado nuestros móviles!

Un paleto endiosado en los EE.UU.

Un recordatorio: Thor, es el Dios Nórdico del Trueno e Hijo de Odín. Para el que no lo sepa Odín  es ese señor a caballo que aparece en Final Fantasy y que homenajea un concierto de Manowar con tormenta. Esta es su historia, esta es su película. Se empleará mucho aquello de ‘adaptación a martillazos’ y se referirán a la película de “Mucho ruido y pocas nueces” porque, ¿para qué necesita Kenneth Branagh una película como “Thor” y protagonizada por el marido de Di-Di? Pues El filme está ‘dios-ificado’ entre “Rain man”, “Tron”, “Furia de Titantes”, “Beowulf”, “El hombre de California”, “Hércules en Nueva York”, “Los visitantes ¡no nacieron ayer!”, “Mi amigo Mac”, “Las aventuras de Priscilla, reina del desierto”, “Unicef, la película” y gotas de Shakespeare del que cagó el moro (o sea, Otelo). Hay mitología, ciencia (y ficción), magia, superhéroes, un Cisne Negro y el papá de Eric de “True Blood”, también vikingo. 

¡Thor-pedo, no me chupes la mano que me pinchas, copón!

Chris Hemsworth actúa peor que los abuelitos tullidos del club de teatro de mi barrio pero, al parecer, como está cachas y humedece a todo el que le mira se le perdona todo. Su transformación de Cristiano Ronaldo, al que su hermano celoso le ha quitado la Champion League y su papuchi le ha desterrado al Alavés por chulo, en una versión vikinga y casta (aquí se mira pero no se toca y lame la mano) de Santa Teresa de Calcuta, con homenaje a “Excalibur” ‘clavado’, se hace en menos de un rayo… que esto es una película de acción. Lo que importa es la espectacularidad entre en el sentido absoluto del ridículo. Como historia de amor resulta paródica, como drama familiar con culebrón tiene más credibilidad una exclusiva de Lydia Lozano, no tiene la fuerza de las mejores producciones de Christopher Nolan o Bryan Singer y como película de superhéroes no tiene el humor ni personalidad de su personaje principal de “Iron Man”  y mucho menos tiene la garra de Lobezno. ¿Qué tiene, entonces, “Thor”? Pues un pedo detrás de sus vuelos con arcoíris y lágrimas de confesionario de “Gran Hermano”. Todo un “Thor-Pedo”, señores.

¿Spoiler?: Al final de los títulos finales de crédito hay una secuencia con Carmen de Mairena, Samuel L. Jackson en un plató de Telecinco. Samuel L. Jackson abre un maletín en plan “Pulp Fiction” y le enseña todo lo brillante a la Mairena. Ella se mira en un espejo y ve el reflejo de Ana Rosa Quintana y le dice: “Mira si tengo glamour, que me perfumo el coño con Ambipur”.
Por: Maldito Bastardo.