Critica de No habrá paz para los malvados.

Madrid, año dos mil y pico.

Un domingo cualquiera, otro más, el Inspector de policía Santos Trinidad de camino a casa, ya muy borracho, se ve involucrado en un triple asesinato. Pero hay un testigo que consigue escapar… y podría incriminarle.
Santos Trinidad inicia la caza del hombre, emprende una investigación destinada a localizar y eliminar al testigo. Mientras tanto la juez Chacón, encargada de la investigación del triple crimen, avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino.
Ambos, Santos y Chacón, van a descubrir que nada es lo que parece y lo que empieza siendo un simple caso de tráfico de drogas, desembocará en algo mucho más peligroso.

Solo Santos parece ser capaz de impedirlo, siempre que la juez Chacón no consiga detenerle antes a él.

[No leer si no se ha visto “No habrá paz para los malvados”]
Es curioso que el product placement pueda funcionar de manera inversamente proporcional a los intereses de la marca o lugar que inserta su logo como reclamo al espectador. “No habrá paz para los malvados” no sólo es ejemplo de ello sino que somete a numerosos interrogantes al público. Desde su primera exhibición de marca se causa el estremecimiento en el espectador. Producida por… Telecinco. Con ese dicho popular de «Cada vez que pones Telecinco un libro se suicida» el espectador se siente incómodo ante la seriedad de la propuesta de Enrique Urbizu. Después de haber creído ver a Pipi Estrada en una foto el terror puede acechar en cada esquina: Belén Esteban presentando los informativos sobre una cumbre de G20, Jorge Javier como forense y bisturí en mano, un concursante de ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’ como confidente policial…

Sí, es Pipi Estrada... Sí, produce Telecinco...

Se podría debatir si lo que importa es el actor o el personaje, si Coronado da brío o es al revés sobre un personaje canalla, oscuro y con pasado. Se podrían comentar sus virtudes y defectos en ese guión que dosifica perfectamente la información… Se escribirán elogios sobre ese antihéroe que sin saberlo se va labrando un heroico desarrollo… Se podría hablar de muchas cosas de “No habrá paz para los malvados” y eso es bueno… pero ya se han hablado perfectamente en cualquier crítica publicada. Por ello quiero comentar algo que me llamó sorprendente y poderosamente la atención. Es una marca que se ‘anuncia’ pero que el guión hace que salga seria y gravemente perjudicada. ¿Hay una conspiración interna en una película “No habrá paz para los malvados”?

La Teoría Conspiratoria

En la película una célula terrorista islamista radical plantea un terrible atentado en un centro comercial coincidiendo con la cumbre del G20 que se celebra en la capital española…  ¿A quién perjudica los mensajes subliminales de “No habrá paz para los malvados”? Pedro J. y la extrema derecha se ven gravemente afectados al no aparecer ETA por ningún lado. Y además se ofrecen imágenes subliminales de un terrorista islámico subiendo con una mochila en un tren de cercanías en la estación de Atocha… ¿¡Dónde está ETA en todo el tinglado!? ¿¡Dónde!? Dirán que Enrique Urbizu es vasco… pero, ¿dónde tienen pensado cometer los atentados? Precisamente el product placement juega una mala pasada ya que el centro comercial mostrado es Isla Azul… donde hay un Eroski. ¿Casualidad? Pero vayámonos directos al final. En el centro comercial siguen las bombas ya que nos muestran que los extintores con los explosivos se mantienen allí. No habrá paz sólo para los malvados sino para los clientes de dicho centro comercial… Entonces, ¿quién en su sano juicio quiere ir a Isla Azul, un centro comercial que puede saltar por los aires en cualquier instante? Un mínimo incendio, alguien coge un extintor y tenemos relleno para la parrilla de Telecinco… ¿Leyeron el guión los responsables de dicho centro comercial? ¿O tal vez fueron seducidos por la melena y bigote macarra de Coronado? ¿A quién puede beneficiar tan mala prensa?

Isla Azul: Lugar del atentado islamista.

Asociación en la estación de Cercanías de Atocha con un terrorista con mochila...

Busquemos enemigos y hagamos un poco de historia sobre Isla Azul. Está ubicado en el Ensanche de Carabanchel, entre los distritos de Carabanchel, Latina, la autovía de Toledo y la M40, en el límite de Madrid con Leganés. Pero, ¿con quién compite? Competía con el Centro Comercial ‘Avenida M-40’ en La Fortuna y tuvo que cerrar por su cercanía con Isla Azul y falta de clientela… ¿Estamos ante una venganza como la que se instiga en la película? ¿O tal vez un acto de supervivencia como el que también se desarrolla en el filme de Urbizu? Si es así en la zona queda ‘vivo’ y listo para sobrevivir el mítico ParqueSur, fundado en 1989. Por lo que uno puede apuntar a ParqueSur como único beneficiado de la explosiva trama del filme de Enrique Urbizu. ¿Fueron, entonces, ellos quienes recomendaron que el filme se rodara en Isla Azul tras leer el guión y declinar la oferta? Todo es demasiado extraño porque pensemos: ¿tiene sentido que el centro comercial nos enseñe su distintivo en reiteradas ocasiones en una trama que en absoluto le beneficia? Tal vez hacer conspiraciones de temas de mal gusto sea sencillo y lucrativo para algunos… pero menos sencillo sea asimilarlas y saber a quién benefician o perjudican…
Los extintores, no obstante, siguen allí…

Los extintores... siguen allí... en el Eroski.

Los extintores... siguen allí... en las tiendas del centro comercial.

Los extintores... siguen allí... en el parque infantil...

Por: Maldito Bastardo.