Critica de Los mercenarios 2 (The Expendgaybles 2, la película más gay del año).

“Pásame el andador, la dentadura postiza y la ametralladora que está al lado.”
Extracto del futuro guión de The Expendgaybles 3
Vamos a ver, las cosas claras: excitarse viendo a otros hombres musculosos, viriles y sudados en pantalla es homosexualidad. Yo no lo digo, lo dice la RAE:
 
homosexualidad.
1. f. Inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo.
2. f. Práctica de dicha relación.

Deberían poner unos armarios en las entradas de los cines donde se proyectase “Los Mercenarios 2” AKA“The Expendgaybles 2” para que los pajilleros asistentes declarasen por fin que son tan gays como los protagonistas de esta película. Van de tipos duros pero pierden más aceite que el pianista de Parada. De hecho, Cuck Norris en esta película parece José Manuel Parada. Por no hablar del resto: Sylvester Stallone es el cruce imperfecto del restaurado Cristo de Borja y Carmen de Mairena, Bruce Willis cada vez se parece más a Gollum, Jean Claude Van Damme (Vilain y ‘villain’) pensaba que estaba haciendo de Albert Wesker y Arnold Schwarzenegger podría hacer la secuencia en la que se le deformaba la cara y le salían los ojos en “Desafio total” sin maquillaje. Por no hablar de la interpretación (o intento de) de Sylvester Stallone, que pone el mismo rostro y expresión ante un entierro o si le estuvieran haciendo sexo oral.

Se rumorea que Chuck Norris está muerto y fue Parada el actor.

Luego está la tortuosa relación a base de lavativas de Barney Ross (Stallone) y Lee Christmas (Jason Statham). Amenaza de  clavadas, celos constantes pero sobre todo un firme miedo en confesar el amor que sienten el uno por el otro. Statham ha buscado golfas que le convertirán en un eterno cornudo y Stallone ha encontrado en un joven una oportunidad de crear celos (la ‘foto’ que sale en la película se la tiró él para llevarla siempre en la cartera o en su móvil para hacer guadedias). Yu Nan interpreta a un transexual y al parecer los productores decidieron que no compartiera planos con Jet Li ya que lo único que les diferencia es la peluca. En fin, las diferencias entre esto y una cabalgata gay son pocas…

Este guión lo ruedan en los 80 y tendría un 3,9 en Filmaffinity. Ahora le han metido un puñado de cameos para mitómanos del sub-sub-sub-sub-sub-género, un chiste y diez referencias contadas a los personajes que han interpretado y… ES UNA JODIDA OBRA MAESTRA. Al parecersi alguien junta todos los glorificados bodrios de acción de los 80 obtiene la genialidad del nuevo milenio. Un hombre sabio dijo que una mierda servida en un restaurante de cinco estrellas deja de ser mierda para ser… una obra maestra. En mi bastarda opinión, comer mierda en el suelo o comerla en un plato de oro ribeteado de diamantes es lo mismo… porque es sencillamente comer mierda, al fin y al cabo.

“The Expendgaybles 2” es una diarreahiperbólica, hiperfrísbica, hiperestrógena, hiperchúsmica e hiperescrotal  basada en la complicidad gay del público. Hay más acción en “El exótico Hotel Marigold” y únicamente Maggie Smith armada con un cortaúñas haría lo mismo que esta panda de carcamales gays que sólo saben llorar. Me parece una vergüenza, además, la hipocresía de esa gente que califica de bodrios “Top Dog, el perro sargento”, “¡Alto! o mi madre dispara”, “En el nombre del rey”, “Chantaje nuclear”, “El color de la noche”, “Ejecutor” o “Double Team” y luego dice que “The Expendgaybles 2” es una jodida maravilla cuando es un cruce de todas las anteriores.Bueno, sumándole algo de “La superabuela”, “Sexo en Nueva York 2”, “Phillip Morris ¡Te quiero!”, “El diario de Noa”, “Un chihuahua en Beverly Hills” y, por supuesto y aparte de “The Expendgaybles”, “Another Gay Movie: No es sólo otra película gay”.

Y para terminar, una película con Chuck Norris y sin patada voladora de Chuck Norris no es película, aunque salga Chuck Norris. Porque la verdad es que “The Expendgaybles 2” no es una película sino un acontecimiento, un museo de cera ambulante con figuras viejas, agarrotadas, inmóviles y conservadas gracias a los servicios de ‘restauración’. Sus feligreses acudirán como si se inyectaran esteroides licuados en agua de Lourdes. La testosterona subirá a los cerebros que confundirán ser pasivo con activo y, finalmente, los parroquianos alzarán sus manos intentado tocar a sus dioses rezando para que la película no se acabe antes que su erección. ¡Aleluya!