Crítica Creatures.

Cuenta la leyenda que un día Maldito Bastardo al ver tantos bodrios se volvió loco… Y en su locura decidió devorar… devorar a todos aquellos que viesen bodrios o se relacionaran con ellos. Si ahora mismo lee esto una lengua bastarda puede acecharle y tocar su oreja para lamerla… sintiendo cómo los pelos de todo su cuerpo se alzan para percibir como un bastardo empieza a… ¡Devorarle! ¡Vivo! ¡Ahora mismo!

¡En esta tienda sólo servimos BODRIOS!

Es muy difícil insultar una película que ya se insulta a sí misma de esa manera. Es sencillamente mala y visita los lugares trillados del género (incluso la frase anterior ya es un cliché en este tipo de películas). No falta grupo de chicos, lago, barca, bosque con casa con pasado oscuro y, por supuesto, la criatura: un bigfoot sin bigfoot… más parecido a un critter hormonado sin pelo que a un hombre-cocodrilo. Tal vez sea un hombre-galápago por lo lento que se mueve.

Tía, aquí huele a BODRIO.

La furgoneta de “La matanza de Texas” ahora ha dejado paso a (mono)volúmenes sin neuronas con cabezas llenas de serrín. Ni siquiera hay carne y sangre que desparramar. Pretendidamente ridícula, irrisoriamente estúpida. Fred Andrews, que ha trabajado en diseño de producción en series como “Sin Rastro” o “CSI: Miami”, debuta con “Creature”. Todo un bodrio. Sustos absurdos, pezones en remojo y un final entre lo patético y la vergüenza ajena completa y terminalmente cerebral. No he visto tanta tomadura de pelo dentro de un agujero… Si es que alguien vio algo, claro.

Por: Maldito Bastardo.