Problemas del rodaje de: Sucedió una noche.

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Esta peli tan típica-tópica se le ocurrió a su director (Frank Capra) tras leer una revista Cosmopolitan en la peluquería… Sí, así, como suena. Si esta idea ya parece bastante bizarra si la extrapolamos al contenido que en la actualidad tiene la revista Cosmopolitan puede que saliera una película en la que la protagonista experimenta con su novio nuevas formas de llegar al orgasmo o cómo conseguir que él se fije en su sublime recogido de trenza con doble tirabuzón invertido que se parece tantísimo al recogido que se hizo la semana pasada también recomendado por la revista. O qué hubiera pasado si el director hubiera visto OTRO tipo de revistas en la peluquería de esas que vemos los hombres… y no me refiero a las de motor.
El argumento consiste en que la gran heredera Ellen Andrews (Claudette Colbert) se quiere casar con Westley (Jameson Thomas) en contra de los deseos de su rico padre (Walter Connolly). Éste evita que su hija finalmente se case con Westley, pero Ellen consigue fugarse. A bordo de un autobús hacia Nueva York, conoce a su compañero de viaje Peter Warne (Clark Gable), un periodista en paro. Él la reconoce y le ofrece un trato: si le da la exclusiva de su historia, él le ayudará a reunirse con Westley, de lo contrario le dirá a su padre dónde está y así podrá cobrar la recompensa que por ella ofrece. Ellen acepta el trato.
La cosa es que parece que en la época en que querían grabar esta peli estaban de moda las pelis de amorl surgido en los encuentros casuales ocurridos por los usuarios de un autobús. Un género prolífico como todos sabemos que nos ha dado grandes éxitos como… em… esto… buf… ¿Speed? ¿El autobús atómico?

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Recuerdo esa película sobre un autobús que si bajaba de 50 km/H explosionaba. Creo que se llamaba ” El autobús que si bajaba de 50 km/H explosionaba”.

Debido a esta “saturación” del género autobusero la novedosa idea se archivó en el cajón de “Fucking shit don´t film ever”.  La cosa es que su director se emperró y no paraba de intentar grabar su peli de manera que siguió moviendo los hilos y consiguió que la Metro Goldwyn Mayer (MGM) le cediera a Clark Gable que en aquella época no era un actor tan conocido. La cosa es que le cedió a Clark como medida de “castigo” para el actor ya que Clark les estaba pidiendo cobrar más pasta y para darle una lección le mandaron a rodar la “putain merde” de la nueva peli de Frank Capra para ver así volvía más suavecito al Estudio y se olvidaba de su aumento de sueldo. Como cuando Lopera quería mandar a Joaquín a Rusia cedido, vamos.
Gable recibió el nuevo encargo muy cabreado y decepcionado. Tanto es así que la primera vez que coincidieron en el Estudio Capra y Gable éste estaba borracho y le dijo al director:
– Siempre quise visitar Siberia, pero ¿por qué huele tan mal?
Tras este primer encontronazo tan exitoso, Capra se centró en conseguir a la actriz principal. Para ese papel se acordó de Claudette Colbert, una actriz con la que había trabajado anteriormente y que acabaron mu malamente. Ella como no le aguantaba le pidió una cifra exorbitada para que él la rechazara por excesiva y así no trabajar con él: 50.000 dólares, el doble de lo que cobraba normalmente. Además si se prolongaba el rodaje más de un mes le cobraría una importante suma por las jornadas extra de rodaje necesarias para acabar la película. Capra la maldijo mil veces pero como quería empezar a rodar ya la dijo que sí ante la cara de pedo retenido que se le tuvo que haber quedado a la actriz al enterarse.
De manera que el director tenía a un Clark Gable enfadadísimo al considerarse en el exilio y a Claudette que le odiaba y le cobraba un pastón trabajando con él y un presupuesto total que no le daba para más de un mes de rodaje… Este rodaje parecía más peligroso que un tiroteo en un ascensor.
Pero la cosa no fue así: Clark al ver que el director le daba un protagonismo a su personaje que hasta entonces en la MGM no le concedían se sintió encantado y trabajaba con gusto y buena actitud.
Sin embargo,  Claudette seguía en sus trece y ponía pegas a todo. Hay una escena un poco ridícula,… bueno, vale, BASTANTE ridícula en la que cuando viajan en autobús todos los usuarios del autobús se ponen a cantar una feliz cancioncilla popular como si todos se conocieran y fueran amigos de toda la vida con sus compadreos, complicidades y buen rollo. Como si algún usuario del bus llevara un porro del tamaño del as de bastos y lo hubiera encendido dentro del vehículo y el humo evocado por el porro hubiera sido esnifado por todo el autobús y todos estuvieran en su mundo de felicidad compartida por todas las personas del bus.
A la actriz esta escena  le pareció una mierda gordísima y muy cursi que no pintaba nada pero como declaraba ella misma cuando vio a su criada negra “mirando la escena extasiada entonces supe que aquello iba a traer cola”.

En otra escena que la lía es en la que Ellen muestra la pierna para hacer autostop y así conseguir parar un coche que les lleve a ambos protagonistas. Esto de enseñar pierna en la peli le pareció a Claudette digno de de una p…ilingui y una chica algo descocada. Claudette era más antigua que mi abuela. Al final usaron a una doble para hacer esta escena pero al ver Claudette la pierna de la doble y ver que era “fea” pues al final salió ella con su pierna de verdad.

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¡Mírala! ¡Cómo provoca! ¡Si es que las visten como p…!

Mientras se rodaba la peli Claudette se quejaba constantemente sobre la improvisación que sembraba toda la peli y el gran apremio por terminarla. Algo normal ya que el sueldo que ella pidió dilapidó bastante el presupuesto de la peli de manera que se forzaba para que la peli terminara en un mes.
Una vez concluida la peli, Claudette declaró: “Acabo de terminar la peor película del mundo”. Pues bien, esperemos que no comprara un décimo de Navidad dejándose llevar por una corazonada porque no todo el mundo estaba de acuerdo con aquella afirmación. De hecho la película se llevó 5 premios Óscar: Mejor película, mejor dirección, mejor actriz, mejor actor y mejor guión. Las categorías más importantes. Claudette tuvo más visión de futuro que un hijo de Sandro rey con Aramis Fuster.
Y un último dato que espero que ustedes disfruten que hace que la actriz, Claudette Colbert, se esté mereciendo un rincón en la sección de Héroes blogbusteros: era una lesbiana que estuvo casada con el gay Norman Foster con el que no convivió ningún día desde el día de su matrimonio y, atención, se terminó casando con el doctor Joel Pressman que la trataba de su dolor de ¡tetas!  ¡Aguanta ahí! No sé cómo Almodóvar no se ha puesto a hacer una peli de la vida de esta mujer. ¡Pa trilogía que da!

Por: Gran Cabeza.