Critica de La Jungla: Un buen día para morir (La jungla de cristal 5).

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«Cuidadito que estoy de vacaciones…» dice John McClane.
 

…Y los más frikis del lugar pensábamos… Tú en Torremolinos con Jocantaro agarrando tus ‘güevecillos’ no durabas ni medio telediario. En Moscú, eso sí, no tiene nada que envidiar al mismísimo Superman. Es más, me apuesto a que “El hombre de acero” de Zack Snyder va a parecer una de los Dardenne en comparación a “La jungla: Un buen día para morir”. Sí, es la cinco… y todavía parece que nadie ha hecho la rima. Si en la cuatro se nos cayeron los testículos al suelo, en la cinco nos los meten por el recto de un brinco. De nuevo, un artificio hueco, cine de la nada, fantasma, invisible y etéreo. Todo un insulto a John McClane y todo un calvo —esta vez por partida doble— en su más amplio y conceptual sentido. Sí, le han quitado el cinco a petición expresa de Ramón García y lo único que tiene que ver con el universo de ‘La Jungla de Cristal’ es que salen, efectivamente, muchos ‘cristales’.

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El hermano de Willy López hace un pequeño cameo.

Para aquellos (pocos) que hemos visto el documental “Khodorkovsky” de Cyril Tuschi, donde se habla del sobre el ascenso y la caída del oligarca ruso Mikhail Khodorkovsky, da cierta impresión que el argumento y premisa de “La jungla: Un buen día para morir (La jungla de cristal 5)” pertenece a ese pulso entre Khodorkovsky y Putin con el encierro del primero. El resto, es simple desfase hueco del mainstream y un discurso de hijos (de puta) y padres (sin puta). Las putas como son… Ya no estamos en 1986, Regan ha muerto, la Guerra Fría es ya un anuncio pasado de temporada de Coca-Cola… pero Chernóbil sigue siendo el epicentro de radiación testicu-cerebral y McClane el mayor gafe del planeta: allí donde vaya habrá terroristas y un pollo de mucho cuidado. Si lo mandaran en una misión tripulada a Marte allí encontraría un complot de terroristas marcianos dispuestos a chantajear al planeta Tierra. Por momentos, parece “Transformers”… pero por desgracia es una revisión-popurrí bang-boom-bang de “No sin mi hija” con un anuncio de ‘Abrazos Gratis’. Si hubieran encontrado en Chernóbil a la hermana de Fox Mulder junto a Madeleine conspirando para dominar el mundo hubiera sido considerado un argumento mucho más lógico y creíble.

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Os tangamos el dinero, pardillos.

Es cierto, es Rusia y ahí hacen las cosas de otro modo… Una mierda de atasco, una mierda de piso franco, una mierda de ¿película?… Para los rusos, al parecer, de atasco a sexo hay una sutil y endeble diferencia, pero está película es puro estreñimiento. Una apretón de hora y media hasta que sale despedido el mojón, cual bomba atómica, a la misma velocidad que los espectadores huyen de sus butacas. Desde un taxista ruso destrozando a Frank Sinatra a un catálogo de inverosimilitudes argumentales y geográficas, que deberían ser consideradas delito, estamos ante un vergonzoso sentido del espectáculo. La película se resume en que John quiere su hijo Jack le llame papá y no John… Sí, aspira claramente a ser la fantasmada del 2013. McClane siempre reconoce que el móvil de los terroristas es el dinero… Sí, el dinero que estaban contando los esos productores que deberían ser considerados terroristas por resucitar (y asesinar cerebralmente) de nuevo a McClane. Esperemos que el bajón de millones en el boxoffice respecto a La jungla 4.0” convierta el cinco en la rima aplicable a los propios productores. Sí, fue un buen día para morir… viendo esta película, claro.