Critica de Boquitas pintadas.

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Grandes descuentos en los billetes de ida y vuelta (trayecto cine-literatura-cine)

I. La muerte de la amada: Isabel Freyre

Paso 1: Isabel Freyre muere. En cualquier recuerdo o prenda, Garcilaso encuentra un motivo de dolor.
Paso 2: Garcilaso describe sus sentimientos en un poema que comienza así:

«¡Oh, dulces prendas, por mi mal halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería!

Juntas estáis en la memoria mía,

y con ella, en mi muerte conjuradas.»

Paso 3: Macarrones traduce el soneto al inglés:(1) «Sweet Oh take, for my evil found, sweet and happy when God wanted! Together you are in my memory(report), and with her(it) in my death conspired.»
Paso 4: Macarrones lo retraduce al español:(2) «¡El Caramelo Ah toma, para mi mal encontrado, el caramelo y feliz cuándo Dios quiso! Juntos usted está en mi memoria (el informe), y con ella (esto) en mi muerte conspiró.»

II. La muerte del amado: Juan Carlos Etchepare.

Paso 1: Manuel Puig ama las telenovelas, los boleros y la música popular en los que se narran amores intensos y desgarrados. Puig se enamora de los actores de Hollywood y se siente muy frustrado por vivir en su remoto pueblo de General Villegas. Envidia a las actrices que besan a esos machos cinematográficos.
Paso 2: Manuel Puig escribe «Boquitas pintadas».
Paso 3: Torre Nilsson escribe un guión sobre la novela.
Paso 4: Se estrena en los cines «Boquitas pintadas». Donde Puig dice «¡Oh, dulces prendas!», Torre Nilsson rueda «¡El Caramelo Ah toma!»(3)

Esa es la diferencia.

== Notas ==
Nota 1: Como Macarrones no sabe inglés, recurre a un traductor automático de esos que hay por internet.

Nota 2: ídem.

Nota 3: Para ser justos con Torre Nilsson: su película no está nada mal y yo la recomiendo. Su recreación del melodrama popular es cariñosa pero también irónica (consigue elevarse del modelo de telenovela y vuela todo lo alto que le permite el género). Los actores son estupendos (¡y las actrices!, maravillosas), preciosa la fotografía, hay rasgos geniales de humor (esa fiesta en el club con «La historia del vals»), desenfado, elegancia. Defectos: un ritmo narrativo laxo y la imposibilidad de resolver una contradicción entre, por una parte, la fidelidad a la telenovela o al folletín televisivo y, por otro lado, la extrema originalidad y variedad técnica de la novela de Puig. Torre Nilsson se queda corto: Puig consigue alta (altísima) literatura, Torre Nilsson sólo una buena película.

Por: Macarrones.