De qué van las mejores películas de los Oscar 2014.

Nominados_OscarCandidatos a mejor película de la Ceremonia de los OSCAR 2014:

12 años de esclavitud:

Es la historia de un matrimonio logroñés en los años previos a la Transición, en la que un marido muere día a día sin que le concedan el divorcio de su mujer con Síndrome de Tourette. Atrapado en una vida repleta de insultos, tanto en su trabajo de notario en Logroño como en su casa, con su particular remesa diaria de coprolalia, Adalberto Miralles se vuelve completamente loco y desarrollo una extraña habilidad para cultivar tomates en las macetas de los descansillos de sus vecinos mientras canta por soleares. El interfecto fallece tras doce años de martirio por la picadura de un pulgón del tomate el 5 de julio de 1981, tan sólo dos días antes de que se apruebe la Ley del Divorcio. El final hace llorar como madalenas del DIA.

Adalberto con su parienta en la Manga del Mar Menor.

Adalberto con su parienta en la Manga del Mar Menor.

American Hustle:

Cipriano Rebequillas, un banquero que se ha hecho rico con las comisiones que ha logrado colocando preferentes cuando nadie sabía lo que eran, queda en shock cuando llega la Crisis y la gente se enfada con él por arruinarles la vida. Su mujer, Ataulfa del Copón, le pide el divorcio y le quiere sangrar hasta las uñas de los pies; su amante, “la Juana”, aparece con su chulazo para exigirle la devolución de los emolumentos que le había tangado en los últimos ciento cincuenta polvos en moteles baratos, sus amigos le quitan la amistad del Facebook, y Montoro le menciona en un discurso como ejemplo de civismo y solidaridad con el país, lo que hace que el interfecto haya de huir perseguido por una horda de granjeros con picas, tridentes y antorchas por la M-40, en un emotivo final homenaje al ínclito Benny Hill, al que va dedicada la película. (Nota: Los herederos de Benny Hill han anunciado acciones legales al respecto.)

Capitán Phillips:

Felipe Palafrén, marinero en un barquito en la Ría de Vigo, enferma de ladillas y se ve obligado a acostarse en una litera por la fiebre y el peso en el bajo vientre, pasando varios días de delirios en los que se hace amigo de una de las ladillas, llamada Mariana Perales. Cuando la fiebre remite y Felipe se levanta y sube a cubierta, se encuentra con que la colonia de ladillas se ha hecho con el control del barco y se dirigen hacia Gibraltar a pedir asilo en los escrotos de los monos del Peñón. Pero el amor ha nacido entre Felipe y Mariana, que le ayuda a sofocar la rebelión estrellando el barco contra los bloques de cemento recientemente soltados por los gobernantes del terruño. A pesar de hundir el barco, Felipe es ordenado Capitán y se casa con Mariana, con la que se marcha de luna de miel a un lugar sin monos.

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Dallas Buyers Club:

A ver, esta película es bastante evidente que va de lesbianas, ¿no? Pues eso, Katerina e Isabelina (dos nombres con profundas raíces americanas, de ahí lo de que sean de Dallas…) se conocen en un partido de la NBA de los Mavericks, y deciden montar un Club en la carretera Dallas-Medinaceli para que cualquiera en su misma situación pueda demostrar su amor americano sin que salga cualquiera de la Asociación del Rifle y se decida a cazarlas como a pollos (renunciamos al burdo juego de palabras con “pollo-polla” y las lesbianas; somos así de elegantes, como ha quedado demostrado en el sensible análisis precedente, ¿a que sí?)

El lobo de Wall Street:

Los dueños de la empresa de Jijona responsable de la fabricación de los turrones de El Lobo preparan su salida a la bolsa de Nueva York. Jeremías de la Fuente, el asesor responsable de la campaña de publicidad en Norteamérica, siembra la Quinta Avenida de enormes pantallas de dos mil pulgadas en las que aparece el entrañable personaje con su sombrero, aullando y proclamando su mensaje publicitario que tanto conoce el público español de los 80… La trama de la película se centra en su huida hasta la frontera mejicana tras las más de doscientas muertes de ciudadanos neoyorquinos producidas por la campaña, mitad por infartos por los aullidos (los de más de setenta y cinco años), y mitad por la risa de ver al Lobo con una chistera (los menores de treinta y cinco).

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Gravity:

Ataulfa Granadilla, becaria en una empresa de fabricación de materiales de construcción, recibe la rutinaria tarea de valorar un proyecto para eliminar los residuos contaminantes lanzándolos al espacio con un tirachinas gigante (la empresa POR SUPUESTO es española) Para ello recibe la ayuda de José Luis Quintanilla de la Fuente, astronauta en paro con mucha experiencia en misiones espaciales (una vez ayudó a ponerse el traje a Pedro Duque en un simulacro) y entre los dos se encargan de tener un tórrido brainstorming tras el cual queda claro que la tarea es cuando menos una locura. Aun así, deciden preparar una demostración en Power Point de sus ideas, demostración en la que queda patente que, de instalar dicho tirachinas gigante, en la primera oleada quedarían destruidas Guadalajara y Cuenca, y si se atreviesen a intentar una segunda andanada de basura espacial, según el viento arrasaría Logroño o Jaen, hectárea arriba, hectárea abajo… El proyecto es aprobado por mayoría absoluta en el consejo, y se prevé su inauguración para el 2020.

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Her:

Romanilla, un gitano que se dedica a la “compra-venta” unidireccional de melones y cable de cobre, es perseguido por un guardia civil nieto de un preso de la época de la Guerra Civil (la americana, no la española, que está en todas las tramas del mundo menos en esta… ¿Cómo? ¿Que qué pinta un guardia civil aquí? ¡Yo sólo les explico la trama, déjenme en paz!) con un gran trauma que no se explica en toda la película para mantener la tensión. Romanilla se ve abocado a emigrar, y como Francia está para pocas alegrías si eres gitano, éste termina en Liverpool, con una bandurria, haciendo versiones de las canciones más famosas de los Beatles. En un giro inesperadísimo de la trama hacia el final de la peli, gracias a una remesa especialmente pura de marihuana que recibieron los guionistas, Romanilla se presenta al concurso “X Factor” inglés, y su versión de “Her! Ai nid sonbodi… Her!” le convierte en una celebridad en Twitter durante 24 horas. El guardia civil lo encuentra gracias a eso y le mata en una última escena truculenta, que la polémica hoy día vende mucho…

Nebraska:

España, año 2014. La crisis, los casos de corrupción, y la cara tan dura de los políticos, que eligen a sus colegas para ocupar los cargos que les exoneren de cualquier condena si se descubren sus tejemanejes, van a ser puestos a prueba por un hombre, Imanol Bombilla, sólo ante el desierto de las leyes españolas, un valiente autodidacta recién salido de la carrera que busca dar salida a sus ideales imposibles y corregir el rumbo de su país para mayor gloria de su amigo imaginario que le acompaña desde niño…: El juez Grande Nebraska. Un año después, en paro, alcohólico, drogadicto, y protagonista de un capítulo de Callejeros, languidece viviendo bajo el puente en el nudo de La Paz. Grande Nebraska le ha abandonado para hacerse amigo imaginario de una brasileña imaginaria que le presentaron en una fiesta dada por el partido del gobierno en un último y desesperado intento (exitoso, que estamos en la España de la añoranza de Pajares y Esteso…) por corromper al único integrante justo que quedaba en la justicia del país.

Philomena:

Esta es la historia de Philomena Amipesar, la madre del archifamoso Filemón, que sufre al ver llegar a casa a su hijo tras cada aventura con su compañero Mortadelo lleno de heridas, tumefacciones y en demasiadas ocasiones con partes de su cuerpo en la mano. Un buen día, coincide en Urgencias con Chopped Depork, el padre de Mortadelo, y surge a primera vista una atracción física que termina tórridamente con final feliz en el cuarto de las escobas de la clínica (esto no tiene nada que ver con la historia, pero el sexo siempre vende, ¿no?) Al regresar junto a su hijo, Gumersindo Romerales, el doctor que atiende a los dos maltrechos detectives, le consulta sobre el motivo de que, pese a la cantidad de ocasiones en las que Filemón ha perdido miembros y se ha hundido costillas, orejas y demás partes por dentro del cuerpo, al inicio de cada nueva aventura se le vea completamente restablecido y preparado para unas cuantas palizas más. Philomena le responde que no la diferencia nada de cualquier madre, y lo único que hace es untarse el dedo índice de salivilla y frotar las partes doloridas y/o seccionadas de su hijo con mucho cariño. Hay un momento de silencio de esos que son importantes en una trama, y al final Philomena se hace rica vendiendo en la Teletienda nocturna botellitas de “Baba de Philomena”. (¡Ah! Y hay otra tórrida escena en el cuarto de las escobas con el doctor Romerales… ¡Dos por una, oiga, no se lo puede perder! ¡Venga al cine! ¡Coño!)

La sufrida Philomena tratando de darle el puré a su hijo hospitalizado.

La sufrida Philomena tratando de darle el puré a su hijo hospitalizado.

Por: El Español de Lavapiés.